
Al menos 20 sanitarios y trabajadores del Hospital Universitario de Ceuta están siendo sometidos a pruebas después de haber mantenido contacto con un hombre al que finalmente se diagnosticó una tuberculosis «altamente contagiosa». El personal había atendido al enfermo sin las medidas de protección propias de una patología infecciosa porque llegó al centro con un informe médico realizado en Marruecos que apuntaba a un tumor.
Según publica The Objective, profesionales de distintas áreas del hospital permanecen ahora a la espera de los resultados. Algunos de ellos han optado incluso por iniciar un tratamiento profiláctico con isoniazida mientras esperan el dictamen médico.
El problema se detectó después de que los facultativos ceutíes realizaran nuevas pruebas al hombre. El diagnóstico previo procedente de Marruecos señalaba un proceso tumoral, pero un TAC levantó las sospechas de los médicos y terminó revelando que padecía tuberculosis.
«Ahí saltaron las alarmas», explican fuentes sanitarias citadas por el mismo medio. Hasta ese momento, médicos, enfermeros, técnicos de rayos y personal de admisión habían mantenido contacto con el enfermo sin utilizar las medidas específicas previstas ante una patología transmisible por vía aérea.
Medicina Preventiva comenzó entonces a localizar a los trabajadores que habían tenido contacto directo con el afectado para realizar las pruebas necesarias y determinar si existe alguna infección. Las fuentes consultadas cifran en al menos 20 los profesionales que permanecen en estudio, aunque no descartan que el número pueda aumentar.
La situación ha generado además dudas sobre las personas que coincidieron con el enfermo en la sala de espera. Por ahora no consta si todos esos posibles contactos han sido identificados y localizados.
Se desconoce si el hombre estuvo entre las personas que entraron en Ceuta durante la invasión de los días 30 y 31 de julio. Las fuentes consultadas por el citado diario sólo han confirmado que había recibido asistencia médica previamente en Marruecos y que existen barreras idiomáticas. El hospital no ha ofrecido más detalles debido a la confidencialidad de sus datos clínicos.
El Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa) sostiene que estas pruebas forman parte de los procedimientos habituales ante posibles contactos con tuberculosis. El organismo señala además que deben determinar si una eventual infección es reciente o previa.
Sin embargo, profesionales del centro matizan que este tipo de controles se realizan cuando se incorpora personal o después de una exposición considerada de riesgo, y no como una prueba rutinaria generalizada. «Al menos 20 profesionales, sanitarios y no sanitarios, están en estudio por este contacto», insisten las fuentes citadas.
El episodio se produce después de varias semanas de presión sanitaria en Ceuta. Entre el 30 de julio y el 17 de septiembre se contabilizaron diez diagnósticos de tuberculosis.
Entre ellos figura el caso de un menor de 17 años con tuberculosis activa calificada igualmente como «altamente contagiosa». El adolescente estaba alojado en una de las naves de El Tarajal, donde compartía dormitorio con otros doce menores y zonas comunes con otros 347.
La ministra de Sanidad, Mónica García, reconoció además 11 casos de varicela durante esas mismas semanas. Las fuentes citadas por el medio cifran también en más de un millar los diagnósticos de sarna desde el inicio de la invasión y señalan que continúan apareciendo aproximadamente cinco casos diarios. A ellos se sumó la confirmación de un caso de viruela del mono en un adolescente marroquí de 13 años acogido en un centro de menores.
La tuberculosis se transmite por vía aérea cuando una persona con enfermedad pulmonar activa tose, estornuda o expulsa partículas respiratorias. Entre sus síntomas más habituales se encuentran la tos persistente, la fiebre, la sudoración nocturna y la pérdida de peso. La Organización Mundial de la Salud considera que es una enfermedad prevenible y curable, aunque puede resultar mortal si no recibe tratamiento adecuado.
Para determinar si una persona ha resultado infectada pueden utilizarse pruebas como el test de Mantoux o el análisis de sangre QuantiFERON, además de estudios radiológicos cuando existe sospecha de enfermedad activa.