
Fuentes policiales confirman en exclusiva a LA GACETA un positivo en difteria en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta. La afectada es una mujer marroquí de 27 años, nacida en 1999, que permanece ingresada en aislamiento en el Hospital Universitario de la ciudad. Las mismas fuentes subrayan que se trata del primer caso de difteria registrado en el centro desde su apertura, una enfermedad que España tiene prácticamente erradicada gracias a la vacunación sistemática.
La mujer procede del campamento de la hípica, el recinto que el Gobierno habilitó para absorber la llegada masiva de invasores el pasado 30 de julio, y fue trasladada al CETI el pasado 29 de septiembre, donde ha permanecido en régimen abierto. Durante más de dos semanas ha convivido con el resto de residentes del módulo de mujeres, donde en estos momentos hay 136 mujeres dadas de alta, 13 de ellas menores. Todo el módulo ha quedado aislado y se ha iniciado un cribado para determinar hasta dónde pueden llegar los contagios. En la hípica, de donde procede la afectada, el alcance es todavía indeterminado, puesto que no se ha realizado prueba alguna y no se descarta que existan más positivos entre quienes permanecen allí.
Según ha podido saber este medio, se están celebrando reuniones entre las autoridades sanitarias y los responsables del centro para abordar el posible contagio de más residentes del CETI y de los asentamientos de su entorno. El protocolo exige localizar a los contactos estrechos, administrarse profilaxis antibiótica y revisar su estado vacunal, algo especialmente complejo en una población sin historial sanitario conocido.
La difteria es una infección bacteriana causada por Corynebacterium diphtheriae. Se transmite por vía respiratoria y por contacto directo, con una incubación de dos a cinco días. La bacteria produce una toxina que puede provocar la formación de membranas en la garganta capaces de obstruir las vías respiratorias y que, en los casos graves, daña el corazón y el sistema nervioso. Sin tratamiento con antitoxina y antibióticos, la letalidad se sitúa entre el 5% y el 10%.
Gracias a la vacunación sistemática, España lleva décadas sin casos autóctonos. El último caso grave de relevancia fue el de un niño no vacunado en Olot (Gerona) en 2015, que falleció. En la Unión Europea la enfermedad reapareció a partir de 2022 vinculada casi exclusivamente a centros de acogida de inmigrantes, lo que llevó al Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades a recomendar cribados en estos recintos. El caso de Ceuta encaja en ese patrón.
El caso no llega en un contexto cualquiera. Desde el 30 de julio el Gobierno no ha dejado de acumular invasores por toda Ceuta, en el CETI, en la hípica y en asentamientos improvisados repartidos por la ciudad, en condiciones de hacinamiento e insalubridad denunciadas desde hace semanas por sindicatos policiales, trabajadores del centro y vecinos. Un centro diseñado para 512 plazas ha llegado a superar los 960 residentes y la hípica sigue albergando a cientos de personas sin que exista un censo sanitario fiable. En esas condiciones, una enfermedad de transmisión respiratoria encuentra el escenario ideal para propagarse.
El dato queda pendiente de confirmación oficial por parte del INGESA y de la Delegación del Gobierno en Ceuta, que a la hora de publicar esta información no se han pronunciado. Mientras tanto, el módulo de mujeres permanece aislado, el cribado está en marcha y la pregunta que queda abierta es cuántos contactos más, dentro del CETI o en la hípica, pueden haber estado expuestos a una enfermedad que España había dejado atrás.