Según estimaciones, ya ha recibido a más de 49.000 personas
Alerta en Ceuta: miles de marroquíes siguen entrando por el espigón del Tarajal a primera hora de la mañana con la permisividad del Gobierno
Alerta en Ceuta: miles de marroquíes siguen entrando por el espigón del Tarajal a primera hora de la mañana con la permisividad del Gobierno
Llegada de ilegales a Ceuta. Redes sociales
Por LGI
31 de julio de 2026

El espigón del Tarajal sigue siendo el hueco por el que continúan accediendo de manera ininterrumpida miles de inmigrantes ilegales procedentes de Marruecos hacia Ceuta. Más de un día después del inicio de la crisis, la entrada no cesa y durante toda la noche se ha mantenido un flujo constante de personas que cruzan a pie por la zona del espigón mientras corean «¡Viva España!» o «¡Viva Sánchez!». La escena refleja una presión migratoria sin precedentes sobre una ciudad de apenas 80.000 habitantes que, según las estimaciones, ya ha recibido a más de 49.000 personas.

Las imágenes que llegan desde la frontera muestran una situación de enorme tensión. En la playa marroquí próxima al espigón continúan concentrándose miles de personas esperando la oportunidad de cruzar, mientras que en las laderas cercanas siguen acumulándose nuevos grupos. Al fondo, una gran columna de humo procedente de un incendio declarado en Castillejos acompaña un escenario marcado por el caos al otro lado de la frontera.

Durante la madrugada, Marruecos no ejerció un control efectivo sobre su perímetro fronterizo, permitiendo la salida masiva de personas hacia territorio español. La situación ha elevado al máximo la crisis diplomática entre ambos países y coincide con la inminente visita del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a una ciudad completamente desbordada por los acontecimientos.

El dispositivo de seguridad desplegado en el Tarajal ha cambiado respecto a las primeras horas de la emergencia. Vehículos del Ejército permanecen bloqueando el acceso situado junto al paso fronterizo donde se produjeron las avalanchas del día anterior, mientras Guardia Civil, Policía Nacional y militares mantienen una fuerte presencia para impedir que la multitud invada la carretera nacional. La reorganización del operativo ha conseguido aliviar parcialmente ese punto, aunque ha trasladado el problema a otros accesos de la ciudad.

Los inmigrantes que cruzan por el espigón son desviados hacia la zona de las naves industriales antes de incorporarse a la carretera del Príncipe, donde la circulación se encuentra seriamente afectada por la enorme cantidad de personas caminando en dirección al interior de la ciudad. El acceso al centro de salud del Tarajal también se ha visto dificultado por la acumulación de personas.

Mientras el paso fronterizo permanece prácticamente sin actividad, el espigón continúa registrando una llegada constante. Muchos alcanzan territorio español caminando sobre el arenal aprovechando la bajamar, mientras otros siguen lanzándose al agua con flotadores. En la zona marítima patrullan numerosas embarcaciones de la Guardia Civil, reforzadas durante las últimas horas para intentar controlar una situación que continúa lejos de estabilizarse.

Entre quienes llegan hay hombres, mujeres, ancianos y numerosos menores, algunos de ellos sin compañía de adultos. También se observan familias enteras y madres con niños pequeños en brazos. Junto al desafío para las fuerzas de seguridad, la presión asistencial aumenta a medida que pasan las horas y crecen las dudas sobre la capacidad de la ciudad para atender una llegada tan masiva de personas.

Las consecuencias humanitarias comienzan a hacerse visibles. Algunos menores preguntan por sus familiares tras perderlos durante el trayecto y hay jóvenes que manifiestan su deseo de regresar. La combinación entre el drama personal de muchos de los recién llegados y los problemas de seguridad derivados de una entrada masiva está elevando todavía más la tensión en una ciudad que permanece completamente sobrepasada.

Además de la vigilancia marítima, los GRS de la Guardia Civil han tenido que intervenir en distintos momentos para contener episodios puntuales de tensión provocados por la continua llegada de personas, entre ellas también inmigrantes de origen subsahariano. Asimismo, se han registrado daños en parte de la infraestructura fronteriza, incluida la rotura de un tramo de la barrera situada junto al espigón.

Veinticuatro horas después del inicio de la crisis, la presión sobre Ceuta sigue sin disminuir. La imagen dominante continúa siendo la de una interminable fila de personas cruzando hacia España mientras, al otro lado de la frontera, miles esperan su turno para hacerlo. Todo ello mantiene a la ciudad inmersa en una de las situaciones más delicadas de su historia reciente, sin que por el momento exista una perspectiva clara de que el flujo vaya a detenerse.

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