Ante la inacción del Gobierno de Sánchez
Alerta migratoria en España ante el aumento de conflictos en el Cuerno de África y los controles en Italia: podrían llegar más de 20.000 ilegales
Alerta migratoria en España ante el aumento de conflictos en el Cuerno de África y los controles en Italia: podrían llegar más de 20.000 ilegales
Inmigrantes ilegales. Europa Press
Por Rubén Pulido
8 de marzo de 2026

La inestabilidad persistente en el Cuerno de África, marcada por la guerra civil en Sudán como epicentro, las tensiones entre Sudán y Etiopía derivadas de acusaciones de ataques con drones y los conflictos latentes en Eritrea y Somalia, está generando millones de desplazados en la región. Aunque la mayoría de estos movimientos se concentran en países vecinos como Chad o Egipto, una porción cada vez mayor busca vías para llegar a Europa. En este escenario, el endurecimiento progresivo de los controles fronterizos en Italia, impulsado por el gobierno de Giorgia Meloni, podría provocar un desvío significativo de estos flujos hacia rutas alternativas, exponiendo la permeabilidad de las fronteras españolas.

Según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y FRONTEX, las llegadas ilegales a Europa experimentaron una caída del 26% en 2025, con alrededor de 158.000 entradas totales. Sin embargo, la crisis en el Cuerno de África mantiene elevados volúmenes de desplazados. Sudán acumula entre 13 y 15 millones de afectados, lo que representa la mayor crisis mundial en este ámbito y las proyecciones de la OIM y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) indican que esta situación podría persistir o agravarse si el conflicto no se resuelve. De hecho, el ACNUR estima necesidades de reasentamiento globales de 2,5 millones de inmigrantes en 2026, con un aumento del 30% en el caso de los sudaneses, mientras que etíopes, eritreos y somalíes mantienen flujos constantes como grupos clave.

Tradicionalmente, los sudaneses, etíopes y eritreos han optado por las rutas del Mediterráneo central u oriental, dirigidas hacia Italia y Grecia —donde el 65% y el 31% de los sudaneses llegaron en 2025, respectivamente—. No obstante, la nueva ley aprobada por el gabinete de Meloni en febrero altera drásticamente este panorama, al permitir bloqueos navales de hasta 30 días, prorrogables a seis meses, en casos de «amenazas a la seguridad». Esta medida incluye multas de hasta 50.000 euros, confiscación de barcos y deportaciones rápidas a «países seguros», justificada por Meloni como una forma de «respetar las leyes italianas» y agilizar expulsiones. Como resultado, las llegadas a Italia se han reducido un 61% en los primeros meses de 2026, pasando de 6.358 en el mismo período de 2025 a solo 2.465, lo que incrementa la probabilidad de desvíos hacia otros destinos.

Este cambio de rutas representa una amenaza directa para las vías atlánticas y occidentales que conducen a España, donde ya se observa una tendencia al alza en nacionalidades del Cuerno de África. Según estadísticas de FRONTEX consultadas por LA GACETA relativas a entradas ilegales por mar y tierra a España en 2025 (datos hasta el 31 de diciembre), Somalia ocupa ya el séptimo lugar con 1.711 inmigrantes, y Sudán el décimo con 594, en un total dominado por Argelia (10.376), Malí (6.415) y Senegal (5.397), pero con «Otros» en 1.843 que podrían incluir etíopes y eritreos en flujos mixtos. Estos números indican un cambio incipiente, con sudaneses registrando un crecimiento del 209% en rutas occidentales según FRONTEX

Por otro lado, datos exclusivos obtenidos por LA GACETA del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta, correspondientes al período de junio de 2024 a septiembre de 2025, refuerzan esta deriva: los sudaneses ocupan el tercer lugar con 295 acogidos, por detrás de marroquíes y argelinos, mientras que etíopes (2), eritreos (1) y chadianos (66, vinculados a la crisis sudanesa) también figuran. Además, somalíes y sudaneses del sur, aunque en números menores en el CETI, emergen en rutas mixtas a través de Libia y el Sahel, impulsados por la actividad de grupos como Al-Shabaab.

La guerra en Sudán, con sus 13-15 millones de desplazados, se ha intensificado recientemente con las acusaciones sudanesas de ataques con drones procedentes de Etiopía entre el 2 y el 4 de marzo, que Addis Abeba niega, pero que evidencian alianzas inestables —incluyendo un posible apoyo etíope a las Fuerzas de Apoyo Rápido mediante Ethiopian Airlines—. En paralelo, las disputas entre Etiopía y Eritrea por el acceso marítimo, junto con el apoyo eritreo a ciertas facciones, podrían escalar a un conflicto regional más amplio, desplazando a un mayor número de etíopes y eritreos. Somalia, por su parte, lidia con una inestabilidad agravada por intervenciones egipcias, mientras que Eritrea continúa con políticas represivas que fomentan los éxodos masivos.

Estos conflictos no sólo generan flujos mixtos que incluyen inmigrantes económicos, sino que también conllevan graves riesgos asociados, como el tráfico humano a través de Libia, el crimen transnacional y el extremismo representado por Al-Shabaab. Con los cierres en Italia, las redes de traficantes probablemente redirigirán sus operaciones hacia puertas blandas como Canarias, Andalucía y enclaves como Ceuta y Melilla, donde la ausencia de bloqueos similares complica seriamente el control fronterizo.

Si los controles italianos se mantienen y el conflicto en el Cuerno de África no remite, una estimación hipotética conservadora apunta a que España podría recibir entre 20.000 y 30.000 desplazados de estas nacionalidades (sudaneses, etíopes, eritreos y somalíes) en los próximos dos años (2026-2027). Esta cifra se basa en un desvío del 10-20% de los flujos que previamente se dirigían a Italia, considerando el aumento del 209% observado en rutas occidentales durante 2025 y una tendencia al alza evidenciada por los datos del CETI, Frontex y la presión regional creciente, lo que podría multiplicar por tres o cuatro las llegadas ilegales de origen africano oriental si no se actúa con firmeza.

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