Según denuncian vecinos y cuidadores
Aparecen gatos masacrados y palomas y gaviotas devoradas en Ceuta tras la invasión migratoria: «Están acabando con las colonias»
Aparecen gatos masacrados y palomas y gaviotas devoradas en Ceuta tras la invasión migratoria: «Están acabando con las colonias»
Gato muerto. Redes sociales
Por Unai Cano
19 de agosto de 2026

La invasión migratoria sigue provocando estragos en las colonias felinas de Ceuta casi tres semanas después de la entrada masiva e irregular del 30 de julio, cuando miles de personas cruzaron desde Marruecos en avalancha, muchos de ellos alentados, según denuncian vecinos y cuidadores, por las autoridades del país vecino.

Las cuidadoras voluntarias de estas colonias denuncian la desaparición de numerosos gatos y la ocupación de sus hábitats por grupos de inmigrantes. Según explican, muchas colonias situadas en zonas de difícil acceso se han visto desplazadas desde que la ciudad recibe esta avalancha de llegadas irregulares procedentes de Marruecos. Las voluntarias, que no han interrumpido ni un solo día su labor de alimentación y cuidado, reclaman el reconocimiento de la consejera de Sanidad y Servicios Sociales, Nabila Benzina, responsable de las colonias felinas, así como mayor apoyo del Ayuntamiento, competencia exclusiva en esta materia.

El daño es especialmente intenso en determinadas zonas. Las colonias próximas a la desaladora han quedado prácticamente inhabitables para los gatos tras ser ocupadas, lo que obliga a los animales —territoriales por naturaleza— a abandonar el área y enfrentarse a riesgos de hambre, sed o atropellos. Lo mismo ocurre en Huerta Téllez, Carmelitas, calle Goya y en las barriadas del Príncipe, Sidi Embarek y Punta Blanca, convertidas en asentamientos improvisados. «Se puede decir claramente que faltan gatos. ¿Dónde están? A día de hoy no se sabe», resumen las cuidadoras.

Una administradora de una de estas colonias ha confirmado en exclusiva a LA GACETA el desplazamiento de los animales y ha aportado un testimonio más alarmante. «Al entrar la gente, los gatos se han marchado de su hábitat, como ocurre en cualquier espacio natural», explica. Añade que ha encontrado «muchos gatos muertos, cortados», algunos a los que «les falta medio cuerpo» o que han sido atravesados con un punzón, además de gatos maltratados. También ha localizado palomas y gaviotas medio comidas, aunque asegura no haber presenciado a nadie consumiéndolas. Merelo apunta que, si bien los musulmanes suelen mostrar respeto hacia los gatos, entre los recién llegados hay personas de origen subsahariano de distintas confesiones, sin poder precisar la autoría de estos hechos.

Las voluntarias insisten en que tanto la Administración central como la local deben habilitar de inmediato espacios provisionales fuera del núcleo urbano para alojar a los inmigrantes y evitar que ocupen zonas que no les corresponden. Cualquier asentamiento en montes o barriadas, afirman, debería ser desalojado de forma inmediata por Policía o Guardia Civil y trasladado a estos lugares habilitados, que solo deben mantenerse el tiempo estrictamente necesario hasta encontrar una solución definitiva.

Las cuidadoras recuerdan que su labor se ha mantenido sin interrupción durante la pandemia, la crisis de 2021 y la actual situación. Piden ahora ayuda urgente del Ayuntamiento para proteger a los gatos comunitarios, que forman parte del patrimonio de la ciudad.

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