
El economista estadounidense Arthur Laffer ha cerrado este viernes su intervención en el Congreso de los Diputados con un rotundo respaldo al presidente de VOX, Santiago Abascal, y a su formación. El popularizador de la curva que lleva su nombre ha presentado los principios económicos que, a su juicio, permitirían recuperar la prosperidad de España y ha elogiado a quienes impulsan ese proyecto desde el partido.
Laffer se ha dirigido a Abascal al final de su ponencia y ha expresado su admiración tanto por el dirigente como por VOX. «Por favor, seguid así, aseguraos de hacer el trabajo y nunca, nunca, nunca perdáis el espíritu», ha pedido. A continuación, ha pronunciado la frase que ha resumido su apoyo: «Estáis cumpliendo el sueño de la humanidad de devolvernos la libertad a todos».
La intervención ha cerrado la Jornada sobre Desregulación y Crecimiento Económico, organizada por la Fundación Disenso en la Cámara Baja. El economista ha comenzado su discurso con un reconocimiento a los asistentes por defender unos principios que considera necesarios para recuperar el crecimiento y la libertad económica.
Laffer también ha reivindicado su relación con España, país que visitó por primera vez en 1963 y al que ha descrito como «la verdadera madre patria de América». A su juicio, España debe recuperar su posición entre las naciones más prósperas mediante una política que premie el trabajo, la inversión y la creación de riqueza.
Desde esa premisa, ha rechazado el enfrentamiento contra quienes prosperan. «Los ricos no son nuestros enemigos. No hay ningún problema en ser rico. El verdadero problema es la pobreza», ha afirmado. Laffer ha resumido después el objetivo de su doctrina económica: «El sueño siempre ha sido hacer más ricos a los pobres, no hacer más pobres a los ricos».
El economista ha articulado su intervención alrededor de los que ha denominado los cinco grandes ámbitos de la macroeconomía: los impuestos, el gasto público, el dinero, la regulación y el comercio internacional. Para analizar cualquier ley, ha explicado, debe comprobarse si acerca o aleja a una sociedad de la meta fijada en cada uno de esos campos.
En materia fiscal, Laffer ha defendido como referencia «el tipo impositivo más bajo posible sobre la base tributaria más amplia posible». Este modelo debe reducir las deducciones, exenciones y vías utilizadas para eludir el pago de impuestos, al tiempo que garantiza que quienes obtienen más ingresos aporten más sin quedar sometidos a tipos confiscatorios. Su propuesta pasa por un impuesto de tipo único, bajo y aplicado sobre una base amplia.
A esa reforma tributaria ha unido la contención del gasto público. Laffer ha reconocido que el Estado debe sostener funciones como la justicia, la seguridad, la defensa, las carreteras o la educación, pero ha advertido de que su intervención debe tener límites. «Demasiado Gobierno puede matar una economía. Demasiado poco Gobierno también puede matarla», ha señalado.
El tercer pilar de su programa ha sido la defensa de una moneda estable. Laffer ha criticado la inflación provocada por las monedas fiduciarias y ha recordado los elevados tipos de interés y la pérdida de poder adquisitivo que sufría Estados Unidos cuando el presidente Ronald Reagan llegó a la Casa Blanca. Frente a ese sistema, se ha mostrado favorable al regreso de monedas privadas y ha citado Tether, Bitcoin y Ethereum como ejemplos de esa competencia.
La regulación ha ocupado otro de los bloques centrales de su intervención. El economista ha reconocido que algunas normas son necesarias para ordenar la convivencia y garantizar la seguridad, pero ha advertido de los daños económicos que causan cuando exceden su finalidad. Por ello, ha propuesto que las regulaciones tengan fecha de caducidad y deban someterse a una nueva votación cada cuatro o cinco años para comprobar si siguen siendo necesarias.
Laffer ha relacionado de forma directa esa reducción de trabas con el futuro del país. «La desregulación es una de las herramientas más importantes para llevar prosperidad a España y conseguir que vuelva a ser un líder económico mundial», ha asegurado.
El economista también ha defendido el libre comercio por los beneficios que genera el intercambio de productos y la circulación internacional del capital. Según ha explicado, los países con ahorro deben poder invertir en aquellos que cuentan con oportunidades de crecimiento, mientras que cada nación debe vender aquello que produce mejor y adquirir del exterior los bienes que otros elaboran con mayor eficacia.
Esta apertura, ha precisado, no impide establecer límites ligados a la seguridad nacional. Laffer ha descartado un comercio sin ninguna clase de restricciones, pero ha insistido en que la libertad de intercambio resulta imprescindible para construir economías prósperas.
A esos cinco pilares ha añadido la paz mediante la fortaleza y la privatización de las empresas públicas. En materia de defensa, ha sostenido que el gasto militar debe servir para evitar las guerras, no para ganarlas una vez iniciadas. Sobre las compañías estatales, ha defendido que su privatización permite retirar pérdidas y obligaciones de los balances públicos.
Laffer ha resumido así su receta: impuestos bajos y de base amplia, contención del gasto, moneda sólida, regulación mínima, libre comercio, disuasión militar y privatizaciones. Una vez establecidos esos principios, ha pedido a los gobiernos que se aparten y permitan a los ciudadanos resolver sus propios problemas.
El objetivo, ha concluido, debe ser elevar el nivel de vida de todos sin recurrir al empobrecimiento de quienes han prosperado. «El sueño en España, como debería ser el sueño de todas las buenas personas, es igualar hacia arriba, no hacia abajo», ha manifestado.
Antes de dirigirse a Abascal y VOX, Laffer ha recordado a los representantes públicos cuál debe ser su función: «Estáis haciendo la obra del Señor. Sois los servidores del pueblo, no sus amos». Después les ha pedido que perseveren y mantengan intacto su espíritu para continuar la tarea de «devolvernos la libertad a todos».