Alertan de que podría convertirse en la nueva Canarias
Baleares releva al archipiélago canario como principal vía de entrada de la inmigración ilegal por vía marítima en España
Baleares releva al archipiélago canario como principal vía de entrada de la inmigración ilegal por vía marítima en España
Imagen de una patera. Europa Press
Por Rubén Pulido
12 de julio de 2026

La inmigración ilegal en España no ha descendido. Se ha desplazado de forma masiva hacia Baleares, que ya ha relevado a Canarias como principal frente de entrada. Mientras el Ministerio del Interior celebra un descenso del 32,5% en el primer semestre del año, los datos oficiales revelan que esa bajada se debe casi exclusivamente al desplome de las llegadas atlánticas, al tiempo que la presión se concentra cada vez más en el Mediterráneo y, de manera muy particular, en el archipiélago balear.

En 2018, cuando Pedro Sánchez llegó al Gobierno, arribaron a Baleares 187 inmigrantes ilegales por vía marítima. En 2025 la cifra alcanzó los 7.350, lo que supone multiplicar por 39 en solo siete años. Ninguna otra ruta de entrada en España ha registrado un crecimiento de esa magnitud. Lo que durante décadas fue una vía residual se ha convertido en una autopista consolidada entre las costas argelinas y las islas, con un volumen que ya no responde a picos puntuales sino a una tendencia estructural.

El aparente descenso nacional se explica casi en exclusiva por la fuerte caída de las llegadas a Canarias, que se redujeron un 67,2% en el primer semestre. Esa bajada atlántica oculta que, en el mismo periodo, las entradas por la ruta mediterránea han seguido creciendo. La Península ha registrado un aumento del 19,38% en llegadas marítimas y Ceuta ha visto cómo las entradas por tierra se disparaban un 164%. El Gobierno no ha cerrado la puerta de la inmigración ilegal, la ha desplazado como consecuencia del efecto llamada constante que existe en torno a nuestro país con medidas como el reciente decreto de regularización masiva.

Datos de FRONTEX consultados por LA GACETA confirman que el relevo de rutas ya se ha producido. En 2025, por primera vez desde 2019, la ruta mediterránea occidental superó a la canaria en número de detecciones. Durante los primeros meses de este año esa diferencia se ha ampliado aún más. La ruta que se debilita es la del Atlántico; la que crece con fuerza es la que conecta Argelia con Baleares y la costa peninsular. Este cambio no afecta solo al volumen de llegadas por la vía de la ilegalidad, sino también al perfil de los inmigrantes ilegales que utilizan esta vía.

Hasta 2023, la ruta mediterránea estaba dominada casi exclusivamente por argelinos y marroquíes. Desde 2024 se han incorporado con fuerza nuevos colectivos procedentes del Cuerno de África. Los somalíes han pasado de cifras residuales a convertirse en el segundo grupo de la ruta, mientras que los sudaneses han irrumpido con cientos de detecciones en apenas cuatro meses. Son perfiles que atraviesan el Sahel y Argelia para llegar a España, lo que dibuja una ruta que no solo crece en volumen, sino que también se diversifica y se internacionaliza.

Según fuentes de la Policía Nacional consultadas por LA GACETA, el ritmo actual de llegadas a Baleares y la evolución de la ruta argelina apuntan a que el archipiélago podría convertirse en la nueva Canarias si no se produce un cambio estructural en origen. Los agentes destacan que el verano, cuando esta vía se desata habitualmente, acaba de comenzar y que el volumen registrado en los primeros días de julio ya duplica la media del semestre. Las mismas fuentes advierten de que, sin una contención efectiva en las costas argelinas, Baleares corre el riesgo de consolidarse como el principal punto de entrada de inmigración ilegal en España durante los próximos años, especialmente si se mantiene la incorporación de nuevos perfiles procedentes del Cuerno de África.

Frente a esta situación, el Gobierno ha optado por la vía diplomática. El ministro José Manuel Albares viajó a Argel en marzo de este año para escenificar un «nuevo estadio» en las relaciones bilaterales y presumir de una supuesta mejora en la cooperación migratoria. Sin embargo, los datos posteriores demuestran que esa cooperación no ha impedido el aumento de las salidas. Los guardacostas argelinos interceptan una fracción muy limitada de las embarcaciones, la justa para mantener una apariencia de colaboración, mientras el grueso de las pateras continúa llegando a las costas españolas.

La inmigración ilegal no ha bajado. Se ha movido de una ruta a otra. Donde antes estaba Canarias, ahora está Baleares. Y según las fuentes policiales consultadas, el archipiélago balear tiene todas las condiciones para convertirse en el nuevo principal frente de la inmigración ilegal en España si se mantiene la actual tendencia durante los próximos meses.

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