
La Comisión Europea ha rechazado vincular la caída del precio de la carne de vacuno española con la entrada en vigor provisional del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur. Bruselas sostiene que «no hay indicios» de que el descenso registrado en las últimas semanas esté relacionado con un aumento de las importaciones procedentes de Argentina, Uruguay, Paraguay o Brasil, según recoge El Debate.
La respuesta llega después de que la Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos denunciara que la cotización del vacuno de carne se ha reducido alrededor de un 10% desde finales de abril, coincidiendo con la aplicación provisional del pacto comercial, vigente desde el 1 de mayo.
La organización agraria advierte de que las caídas alcanzan aproximadamente el 6% en terneras y el 13% en machos y añojos si se comparan las principales lonjas con la última semana de abril.
Fuentes de la Comisión Europea defienden que la bajada de precios no responde a Mercosur, sino al debilitamiento de la demanda y a la incertidumbre económica internacional. La institución presidida por Ursula von der Leyen sostiene que los precios de la carne de vacuno venían de alcanzar máximos históricos durante 2025 y que ahora estarían experimentando una corrección.
«Es probable que los precios de la carne de vacuno hayan alcanzado un techo y que ahora estén experimentando una corrección al alza», afirman desde Bruselas. La Comisión insiste además en que los precios siguen por encima de la media de los últimos tres años y que tanto la balanza comercial europea como los márgenes de los productores continúan siendo favorables.
El mensaje no convence al sector, que ve en esta lectura una forma de minimizar la presión que sufren las explotaciones ganaderas.
Unión de Uniones sostiene que la entrada en vigor del acuerdo ha generado un efecto psicológico y especulativo en las lonjas. La organización recuerda que el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, defendió en su momento que las importaciones equivaldrían apenas a «una chuleta por persona».
Sin embargo, los ganaderos replican que esa supuesta cantidad limitada puede alterar los precios si la industria utiliza el acuerdo como argumento para presionar a la baja las cotizaciones nacionales. El temor del sector no se limita al volumen importado en los primeros meses, sino al precedente que abre el pacto con Mercosur.
Los productores españoles llevan años denunciando que Bruselas exige a los ganaderos europeos estándares sanitarios, ambientales y regulatorios cada vez más estrictos, mientras permite la entrada de carne procedente de países con costes y exigencias distintas.
Bruselas responde con cifras. Según la Comisión Europea, el nuevo volumen de carne de vacuno disponible bajo el acuerdo para mayo y junio ascendía únicamente a 2.750 toneladas.
Además, la tasa de utilización del contingente fue de alrededor del 20%, lo que equivale a unas 550 toneladas de carne de vacuno. La institución sostiene que esa cantidad representa menos del 0,01% del consumo de la Unión Europea y, por tanto, «no puede haber tenido ningún impacto en el mercado».
También recuerda que en mayo de 2026 no se realizaron importaciones de carne de vacuno al amparo del nuevo contingente arancelario. Para Bruselas, estos datos descartan que Mercosur explique el descenso de las cotizaciones.