
Un total de 97.147 marroquíes adquirieron durante 2024 la nacionalidad de algún país de la Unión Europea o de Noruega. Esta cifra representa el 9,2% de todas las ciudadanías concedidas a nacionales de terceros países y sitúa a Marruecos como el segundo principal origen de los nuevos ciudadanos europeos.
Sólo Siria superó el dato marroquí, con 113.831 nacionalizaciones. En tercer lugar quedó Albania, cuyos nacionales obtuvieron 48.118 ciudadanías europeas durante el mismo ejercicio.
Los datos figuran en el informe «Asylum and Migration Overview 2025», elaborado por la Red Europea de Migración (REM). El documento contabiliza 1.060.515 adquisiciones de nacionalidad por parte de ciudadanos de fuera de la Unión Europea en 2024, frente a las 956.373 registradas un año antes.
España concentró cerca de la mitad de las nacionalizaciones concedidas a marroquíes. Décadas de inmigración procedente del país norteafricano y la consolidación de familias asentadas en territorio español explican el peso que adquiere España en estas cifras. Italia y Francia completan el grupo de principales países de naturalización para esta comunidad.
Las 97.147 nacionalizaciones no corresponden necesariamente a personas llegadas recientemente a Europa. La concesión de la ciudadanía suele culminar procesos prolongados de residencia legal y depende de los requisitos establecidos por cada Estado, ya que esta materia continúa siendo una competencia nacional.
Marruecos encabezó la clasificación europea en 2022, cuando 112.769 de sus ciudadanos obtuvieron una nueva nacionalidad. Aquella cifra equivalía al 12,7% de todas las concesiones a nacionales de terceros países y superaba las 94.541 correspondientes a sirios.
La situación cambió en 2023. Siria pasó al primer puesto con 116.626 adquisiciones, mientras Marruecos quedó en segunda posición con 106.568. Ambos colectivos redujeron sus cifras en 2024, aunque mantuvieron una amplia distancia respecto al resto de países de origen.
El descenso de las concesiones a marroquíes contrasta con el crecimiento del número total de nacionalizaciones. La UE y Noruega pasaron de registrar 890.932 en 2022 a 956.373 en 2023 y más de un millón en 2024.
El informe señala que once países de la red europea modificaron en 2025 sus normas relacionadas con el acceso a la ciudadanía. La tendencia predominante fue endurecer las condiciones de residencia, reforzar las exigencias de integración y elevar los controles contra el fraude.
Francia introdujo un examen cívico y amplió los requisitos lingüísticos. Alemania eliminó la vía acelerada para quienes acreditasen una integración considerada excepcional y recuperó el periodo general de al menos cinco años de residencia legal.
Austria también anunció condiciones más estrictas, entre ellas la exigencia de acreditar un nivel B2 de alemán y completar un curso obligatorio sobre democracia, valores europeos e igualdad entre hombres y mujeres.
Los cambios reflejan la presión creciente sobre los gobiernos europeos para controlar el acceso a la nacionalidad y exigir una integración efectiva. El propio informe advierte de que los ciudadanos procedentes de terceros países continúan registrando peores indicadores en empleo, pobreza, vivienda, sobrecualificación y riesgo de exclusión social.