
El 49,2% de los jóvenes españoles considera que el feminismo se ha convertido en una «herramienta de manipulación política«, según el Barómetro de Juventud y Género 2025 elaborado por Fad Juventud. El dato sitúa a prácticamente uno de cada dos jóvenes en una posición de abierta desconfianza hacia el uso público y político del término.
El estudio, financiado por la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género y basado en 3.327 entrevistas realizadas entre abril y mayo de 2025, incluye una muestra específica de 1.528 jóvenes de entre 15 y 29 años. En ese segmento, la percepción de instrumentalización convive con un descenso claro en la identificación feminista.
Actualmente, el 38,4% de los jóvenes se declara feminista, casi doce puntos menos que en 2021, cuando el respaldo alcanzó el 49,9%, el máximo de la serie. Tras ese pico, el porcentaje descendió al 42% en 2023 y vuelve a bajar en 2025, consolidando un cambio de tendencia.
La brecha entre hombres y mujeres continúa siendo amplia. El 51,3% de las mujeres jóvenes se identifica como feminista, frente al 26% de los hombres. En el caso de ellas, además, el retroceso resulta evidente: en 2023 el porcentaje era del 57,4%, más de seis puntos por encima del actual.
Más allá de la etiqueta, el barómetro analiza la percepción de desigualdad. El 48,9% de la juventud considera que en España existen desigualdades de género grandes o muy grandes. Sin embargo, la valoración varía de forma notable según el sexo: el 61,4% de las chicas detecta desigualdades elevadas, frente al 36,7% de los chicos.
El informe también recoge experiencias personales. El 83% de los jóvenes afirma haberse sentido discriminado en alguna ocasión, principalmente por su aspecto físico (35,5%), por razón de género (34,6%) o por edad (24,9%). En el ámbito de las relaciones, aunque la mayoría defiende la comunicación abierta y la igualdad de derechos y responsabilidades en la pareja, persisten creencias vinculadas al amor romántico y a dinámicas de control.
En conjunto, los datos reflejan una generación que, aun reconociendo la existencia de desigualdades, muestra una creciente distancia respecto al feminismo como concepto político. La idea de que se ha convertido en una herramienta de manipulación se instala así como uno de los rasgos más significativos del actual clima juvenil.