La comunidad casi triplica la media nacional
Cataluña consolida la cultura de la muerte: registra la mayor tasa de solicitudes de eutanasia de España con 6,14 peticiones por cada 100.000 habitantes
Cataluña consolida la cultura de la muerte: registra la mayor tasa de solicitudes de eutanasia de España con 6,14 peticiones por cada 100.000 habitantes
Paciente en un hospital. Europa Press
Por LGI
18 de junio de 2026

Cataluña se ha convertido en la comunidad autónoma con la tasa más elevada de solicitudes de eutanasia de toda España, cinco años después de la entrada en vigor de una ley que ha normalizado la muerte provocada como una prestación más del sistema sanitario, según informa El Debate.

Los últimos datos del Ministerio de Sanidad revelan que durante 2025 se registraron en Cataluña 6,14 solicitudes por cada 100.000 habitantes, una cifra que prácticamente triplica la media nacional, situada en 2,61.

La comunidad vuelve así a encabezar la clasificación, por delante de Navarra y el País Vasco, y se consolida como el principal exponente de una transformación cultural que presenta la eutanasia como respuesta al sufrimiento, la enfermedad y la dependencia.

Desde que la norma comenzó a aplicarse en junio de 2021, se han contabilizado 3.716 solicitudes en toda España. De ellas, 1.668 terminaron con la administración de la prestación. Sólo en 2025 fueron practicadas 565 eutanasias, la cifra más alta desde la aprobación de la ley.

La muerte, convertida en prestación sanitaria

El Gobierno presenta el crecimiento de estas cifras como la consolidación de un nuevo «derecho». Sin embargo, el aumento sostenido de las peticiones plantea una cuestión de fondo: qué tipo de respuesta ofrece la sociedad a quienes atraviesan enfermedades graves, dolor, soledad o dependencia.

Las patologías oncológicas continúan siendo la principal causa de las solicitudes iniciales. No obstante, entre quienes finalmente reciben la eutanasia predominan las enfermedades neurológicas. Casi la mitad de las prestaciones practicadas durante 2025 estuvieron vinculadas a este tipo de dolencias.

El dato resulta especialmente significativo en un contexto de envejecimiento demográfico y crecimiento de las enfermedades degenerativas, precisamente cuando más necesarios serían los recursos destinados al acompañamiento, la atención domiciliaria y los cuidados paliativos.

Uno de cada tres solicitantes murió durante la tramitación

Las cifras oficiales muestran además que una parte importante de los procedimientos no llegó a completarse. De los 1.187 expedientes cerrados durante el pasado año, 374 concluyeron porque el solicitante falleció antes de que se practicara la eutanasia.

En 277 casos, la persona murió antes de que la Comisión de Garantía y Evaluación emitiera su informe. Otras 97 fallecieron después de obtener una resolución favorable, pero antes de la fecha prevista. Además, 157 solicitudes fueron rechazadas por no cumplir los requisitos legales y otras 91 personas retiraron voluntariamente su petición.

Estos datos evidencian que la voluntad de morir no siempre permanece inalterable y que las circunstancias físicas, psicológicas, familiares y asistenciales pueden cambiar durante el proceso.

Cuidados paliativos insuficientes

El aumento de las eutanasias coincide con las reiteradas denuncias de asociaciones médicas, entidades sociales y organizaciones provida sobre el insuficiente desarrollo de los cuidados paliativos. Miles de pacientes continúan sin acceso adecuado a recursos especializados para aliviar el dolor físico, psicológico y espiritual, especialmente en la etapa final de la vida.

La carencia resulta particularmente grave porque una decisión presentada como libre puede estar condicionada por la soledad, la ausencia de apoyo familiar, la falta de atención especializada o el temor a convertirse en una carga.

En la misma línea se han pronunciado numerosos profesionales sanitarios, que advierten del riesgo de que la eutanasia se convierta en una salida más rápida y barata allí donde los cuidados son insuficientes.

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