La producción de insectos para consumo humano está amparada por la legislación de la UE
Cataluña ya tiene diez granjas criando gusanos de la harina y grillos para consumo humano que serán introducidos en los supermercados españoles
Cataluña ya tiene diez granjas criando gusanos de la harina y grillos para consumo humano que serán introducidos en los supermercados españoles
Gusanos de la harina. Redes sociales
Por LGI
18 de junio de 2026

Cataluña ya cuenta con la existencia de diez explotaciones autorizadas para la cría de insectos destinados al consumo humano, convirtiéndose en la comunidad autónoma con mayor implantación de este tipo de actividad en España. Además, las autoridades catalanas tramitan actualmente una nueva solicitud relacionada con la producción de grillos domésticos, lo que apunta a una posible expansión de un sector todavía minoritario.

La información, avanzada por LibreMercado, procede de diversas resoluciones obtenidas mediante solicitudes amparadas por la Ley de Transparencia. Los documentos oficiales permiten conocer por primera vez la distribución territorial de estas instalaciones dedicadas a producir especies autorizadas por la normativa comunitaria para su utilización en alimentos.

Según los datos facilitados por la Generalidad, ocho de las diez explotaciones registradas en Cataluña se dedican a la larva del gusano de la harina (Tenebrio molitor), mientras que las dos restantes trabajan con el grillo doméstico (Acheta domesticus). Barcelona y Tarragona concentran la mayor parte de estas instalaciones, aunque también existen explotaciones en Gerona y Lérida.

Fuera de Cataluña, la presencia de este tipo de granjas es mucho más reducida. La Comunidad Valenciana ha confirmado la existencia de un establecimiento autorizado ubicado en Benaguasil, mientras que Navarra cuenta con otro centro situado en el polígono industrial de Egüés. En ambos casos, las administraciones consultadas no detallan qué especie se produce en dichas instalaciones.

Murcia, por su parte, ha comunicado la inscripción de dos explotaciones en el Registro General de Explotaciones Ganaderas. Sin embargo, la administración autonómica señala que desconoce si su producción tiene como destino final la alimentación humana, ya que la autorización para ese uso no depende de su departamento. En Castilla y León ocurre una situación similar: los registros disponibles no especifican el destino de la producción, por lo que las autoridades no pueden determinar cuántas explotaciones están orientadas a este mercado.

En contraste, varias comunidades autónomas aseguran no disponer actualmente de ninguna instalación de estas características. Es el caso de Madrid, La Rioja, Aragón, Baleares y Canarias, cuyos gobiernos han confirmado la inexistencia tanto de explotaciones activas como de solicitudes pendientes o expedientes denegados. Ceuta y Melilla también se encuentran en esa misma situación.

La recopilación de estos datos comenzó tras una petición remitida al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación el pasado 18 de febrero de 2026. Seis días después, el departamento dirigido por Luis Planas respondió que no disponía directamente de la información solicitada y decidió trasladar la consulta a las comunidades autónomas competentes en materia ganadera para que cada una resolviera el acceso a los datos correspondientes.

A pesar de ello, la colaboración institucional no ha sido homogénea. Hasta ahora han respondido diez de las diecisiete comunidades autónomas, además de las dos ciudades autónomas. Andalucía, Asturias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Extremadura, Galicia y el País Vasco no habían remitido contestación varios meses después de recibir la solicitud.

La producción de insectos para consumo humano está amparada por la legislación de la Unión Europea. Los reglamentos comunitarios permiten comercializar determinadas especies consideradas «nuevos alimentos», entre ellas el gusano de la harina, el grillo doméstico, el saltamontes migratorio y la larva del escarabajo Alphitobius diaperinus, siempre que cumplan los requisitos sanitarios exigidos.

Estos ingredientes ya forman parte de numerosos productos presentes en el mercado. Su uso es frecuente en barritas proteicas, productos de panadería, galletas, mezclas para repostería y diversos alimentos elaborados. También pueden encontrarse en pastas, pizzas, sopas instantáneas, cereales para el desayuno, helados, aperitivos salados y complementos nutricionales destinados a adultos.

Además de emplearse en forma de harina, algunas empresas comercializan los insectos enteros tras su deshidratación o los presentan como aperitivos recubiertos de chocolate. En todos los casos, la normativa europea exige que estos componentes aparezcan claramente identificados en el etiquetado para que los consumidores puedan reconocer su presencia antes de adquirir el producto.

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