El turismo sanitario sigue creciendo en España a consecuencia del efecto llamada provocado por el Gobierno de Pedro Sánchez, un fenómeno que se refleja en historias como la de Luisa Sandoval, una mujer peruana que ha viajado hasta Barcelona buscando un tratamiento que en su país resultaba inasumible.
Su caso, adelantado por El Español, ilustra una realidad cada vez más presente en comunidades como Cataluña, donde una parte significativa de los pacientes que acceden al sistema sanitario proceden del extranjero. En su caso, el detonante fue la enfermedad de su hijo, Antonio, diagnosticado con púrpura trombocitopénica, una dolencia que reduce drásticamente las plaquetas y provoca hemorragias y hematomas incluso ante el menor golpe.
El camino hasta España no fue sencillo. Durante meses, la familia intentó costear en Perú un tratamiento que rondaba los 1.000 euros cada cuatro semanas, una cifra inalcanzable para su economía. Pese al esfuerzo —que incluyó préstamos, rifas y venta de comida—, la terapia no sólo no funcionó, sino que agravó la situación al generar resistencia en el organismo del menor, convirtiendo la enfermedad en crónica.
Ante la falta de alternativas médicas en su país, los especialistas les plantearon una opción drástica: buscar tratamiento en el extranjero. Fue entonces cuando la familia decidió dejarlo todo atrás y viajar a España. Llegaron a Barcelona a finales de 2025 con lo justo, tras organizar una última campaña de recaudación para poder pagar los billetes.
Una vez en territorio español, iniciaron los trámites para empadronarse y acceder al sistema sanitario público. Tras encontrar un espacio donde residir y regularizar su situación administrativa, obtuvieron la tarjeta sanitaria, lo que les permitió comenzar el seguimiento médico del menor sin coste directo.
En los hospitales catalanes, el niño ha encontrado una atención que, según su madre, marca la diferencia. Los médicos han iniciado nuevas pruebas y preparan un tratamiento específico, además de advertir que, de haber permanecido en Perú, la enfermedad podría haber evolucionado hacia un cuadro aún más grave.
El caso de Luisa se enmarca en un contexto más amplio. Cataluña se ha consolidado como uno de los principales destinos de pacientes extranjeros dentro de España, con un porcentaje relevante vinculado a lo que se conoce como turismo sanitario. Este fenómeno genera un debate creciente sobre la sostenibilidad del sistema público, el acceso universal y el impacto de las políticas migratorias en los servicios esenciales.
Mientras tanto, para familias como la de Luisa, la cuestión trasciende cualquier discusión política. Su prioridad es otra: ofrecer a su hijo una oportunidad de vida que en su país de origen no podían garantizar.