Trabajadores del sector náutico ha alertado este viernes de que la costa sur de Mallorca se ha convertido en un «cementerio de pateras» y ha concretado que el tramo comprendido entre la playa del Caracol y el cabo de las Salinas, dentro de una reserva marina, se ha llenado de embarcaciones abandonadas. «Aquí no vemos a los ecologistas», manifiesta uno de ellos.
Señalan que está gestando una «silenciosa pero alarmante crisis medioambiental» y apuntan a los ayuntamientos de Las Salinas y Santañí, gobernados por el PP. Cifran en una docena las pateras usadas en su mayoría por mafias argelinas que han quedado varadas o se han hundido en esta franja de litoral protegida.
Las pateras son abandonadas en el mar, lo que supone un grave riesgo para la navegación y un impacto ecológico muy grave debido a la descomposición de estas embarcaciones de fibra en los ecosistemas marinos.
Los trabajadores admiten que el puerto sí acepta las embarcaciones que llegan al Parque Nacional Marítimo-Terrestre de Cabrera, con destino final en el depósito de Son Tous, mientras que rechaza sistemáticamente las procedentes del litoral próximo. Y que se ven obligados a mantener el anonimato por temor a represalias laborales e institucionales. «En varias ocasiones hemos intentado formalizar denuncias ante la Guardia Civil, pero hemos sido disuadidos, advirtiéndonos de las posibles consecuencias negativas para nosotros», han alertado.