
La presión migratoria sobre el litoral español no da tregua. La Guardia Civil y Salvamento Marítimo han interceptado este fin de semana cinco pateras con un total de 109 inmigrantes a bordo en aguas de la Región de Murcia, consolidando una dinámica que convierte el sureste peninsular en una puerta abierta para la inmigración ilegal procedente del norte de África.
Entre los llegados hay 13 menores de edad y varias mujeres. Todos fueron trasladados tras su interceptación y derivados a dispositivos asistenciales. El sábado se localizaron tres embarcaciones —dos en San Pedro del Pinatar y una en Águilas— con 51 personas a bordo. El domingo se sumaron otras dos: una en Cartagena con 15 inmigrantes y otra en Águilas con 43, incluidos 13 menores.
Según las primeras informaciones, los ocupantes serían de nacionalidad argelina. Tras ser atendidos por Cruz Roja, fueron conducidos al Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) de Cartagena y puestos a disposición de la Policía Nacional.
Murcia, como ya ocurre en Canarias, Almería o Baleares, se ha convertido en uno de los enclaves más castigados por la inmigración ilegal procedente de Argelia, en un contexto en el que el debate sobre seguridad, soberanía y control de fronteras vuelve a situarse en el centro de la agenda política nacional.