
La Policía Nacional ha detenido en Madrid a Arnold Josué Solís Puerto, alias «El Gordo«, miembro de la organización criminal hondureña Los Aguacates y condenado por el asesinato de dos vigilantes de seguridad en su país. El fugitivo llevaba al menos cuatro años oculto en España, donde residía en el distrito de Puente de Vallecas y trabajaba como albañil sin levantar sospechas.
La operación se llevó a cabo en la calle Ramón Pérez de Ayala, en colaboración con la Policía Municipal de Madrid. Sobre Solís Puerto pesaba una orden internacional de detención emitida por Interpol por el doble crimen cometido en marzo de 2022 en la región de Tacamiche, en la provincia hondureña de Cortés.
Según la investigación, el ahora detenido participó junto a otros individuos armados en el asesinato de Javier Antonio Mejía Herrera y Jerson Normando Escobar Hernández, a quienes interceptaron y dispararon en repetidas ocasiones sin motivo aparente. Tras el crimen, huyó de Honduras en julio de ese mismo año a través del aeropuerto Ramón Villeda Morales.
Durante su estancia en España, Solís Puerto no tenía antecedentes policiales y no ofreció resistencia en el momento de su arresto. Sin embargo, las autoridades hondureñas le sitúan como integrante activo de Los Aguacates, una de las estructuras criminales más violentas del norte del país, con actividades vinculadas al narcotráfico, la extorsión y el sicariato.
El pasado 11 de marzo fue extraditado a Honduras, donde ya ha sido condenado a 26 años de prisión por el doble asesinato. Además, figuraba en la lista de los diez fugitivos más buscados del país.
Las fuentes policiales consultadas subrayan que no se ha detectado actividad de esta organización en España. No obstante, el caso vuelve a evidenciar la capacidad de delincuentes internacionales para establecerse durante años en territorio español sin ser detectados.
Los Aguacates mantienen una fuerte presencia en zonas como San Pedro Sula, donde disputan el control del territorio a organizaciones como la Mara Salvatrucha. Sus operaciones han incluido tráfico de drogas, asesinatos por encargo y control territorial mediante violencia sistemática.
La detención ha sido posible gracias a la Sección de Localización de Fugitivos de la Policía Nacional, integrada en la Udyco Central, que emplea herramientas avanzadas, incluida inteligencia artificial, para rastrear y capturar a prófugos internacionales en colaboración con unidades territoriales.