El miedo ancestral a que desapareciera el Sol
Dragones, guerras y presagios de muerte: así explicaban las antiguas civilizaciones los eclipses solares
Dragones, guerras y presagios de muerte: así explicaban las antiguas civilizaciones los eclipses solares
Vista de la puesta del sol, a 8 de abril de 2024, en El Porriño, A Coruña, Galicia (España). Europa Press.
Por LGI
7 de agosto de 2026

Durante milenios, la desaparición repentina del Sol fue contemplada por numerosas civilizaciones como una señal inquietante relacionada con guerras, catástrofes, muertes o fuerzas sobrenaturales.

Antes de que la astronomía permitiera comprender y predecir con precisión estos fenómenos, los eclipses solares despertaban un profundo temor entre poblaciones incapaces de explicar por qué el día podía transformarse súbitamente en oscuridad.

De ese desconcierto surgieron algunas de las interpretaciones más extraordinarias de la historia cultural de la humanidad: dragones que devoraban el Sol, combates entre el Sol y la Luna, sapos, ardillas y otros seres míticos que atacaban al astro, o relatos en los que el eclipse representaba directamente su muerte.

Muchas de estas creencias aparecen ahora reunidas en Un mundo de eclipses, un atlas digital interactivo desarrollado por la Sociedad Española de Astronomía a través de su comisión de Astronomía Cultural.

El proyecto reúne más de un centenar de manifestaciones culturales procedentes de diferentes épocas y continentes, seleccionadas por su interés histórico, artístico y etnográfico.

Cuando un eclipse podía anunciar una tragedia

Los eclipses constituyeron durante siglos uno de los acontecimientos naturales más inquietantes para las sociedades antiguas. Su carácter inesperado y la espectacular desaparición del Sol favorecieron que numerosas culturas los interpretaran como presagios relacionados con la caída de gobernantes, derrotas militares, desastres naturales o alteraciones del orden cósmico.

En muchas tradiciones, el eclipse no se entendía simplemente como un fenómeno astronómico, sino como el resultado de una batalla entre seres sobrenaturales o de un ataque contra el propio Sol. Estas explicaciones convivieron progresivamente con los primeros intentos científicos de comprender el movimiento de los astros.

El interés por anticipar cuándo ocurriría el siguiente eclipse contribuyó así al desarrollo de calendarios, registros astronómicos y sistemas cada vez más sofisticados para observar el cielo. El temor terminó convirtiéndose, paradójicamente, en uno de los motores del conocimiento astronómico.

De Egipto y la Biblia a Tintín y Los Simpson

El atlas permite recorrer virtualmente el mundo y descubrir cómo distintas sociedades han representado los eclipses. Entre las más de 100 piezas recopiladas aparecen jeroglíficos egipcios, textos bíblicos, murales africanos, mitos australianos y leyendas de pueblos cherokees y zulúes.

También se incluye la primera fotografía conocida de un eclipse solar, sellos conmemorativos y expresiones culturales mucho más modernas.

La influencia del fenómeno llega incluso a la cultura popular, con referencias en un cómic de Tintín, mangas japoneses y un episodio de Los Simpson. El objetivo es mostrar que, aunque las explicaciones científicas hayan cambiado radicalmente, el impacto simbólico y cultural de los eclipses ha sobrevivido hasta nuestros días.

España conserva una docena de testimonios

El proyecto ha identificado también una docena de elementos vinculados con eclipses dentro del patrimonio cultural español. Entre ellos figura el llamado vaso de Agüimes, una pieza cerámica hallada en Gran Canaria; un poema medieval escrito en hebreo y un sillar de piedra localizado en Sos del Rey Católico.

La selección española incluye tanto restos arqueológicos como obras literarias y artísticas posteriores, mostrando que la fascinación por los eclipses ha atravesado diferentes épocas de la historia peninsular.

El proyecto ha sido coordinado por la astrofísica Montserrat Villar, investigadora del CSIC en el Centro de Astrobiología, y ha contado con la participación de más de 20 especialistas procedentes de universidades, centros científicos y otras instituciones.

Entre las disciplinas representadas se encuentran la astrofísica, la historia del arte, la egiptología, la etnología y la sinología, además de profesionales de la literatura y la fotografía. «Nuestro objetivo es que Un mundo de eclipses enseñe, inspire y despierte la curiosidad», ha explicado Villar.

España se prepara para tres eclipses consecutivos

La publicación del atlas coincide con un periodo excepcional para la observación astronómica en España. El país podrá contemplar tres eclipses solares consecutivos entre 2026 y 2028, una circunstancia conocida como el «trío de eclipses» y que convertirá a España en uno de los principales escenarios europeos para observar estos fenómenos.

El primero de ellos tendrá lugar en 2026, seguido de nuevos eclipses visibles desde territorio español en 2027 y 2028.

Para la presidenta de la Sociedad Española de Astronomía, Minia Manteiga, estos fenómenos continúan provocando hoy la misma capacidad de asombro que entre nuestros antepasados, aunque ya conozcamos perfectamente su explicación física.

«Aunque hoy comprendemos su origen, nos siguen maravillando y se convierten en una celebración colectiva de la belleza y el asombro que provoca su observación», ha señalado.

Miles de años después de que pueblos enteros interpretaran la oscuridad del cielo como una advertencia de los dioses o el anuncio de una desgracia, los eclipses siguen conservando una singular capacidad para detener durante unos minutos la vida cotidiana y obligar al hombre a levantar la mirada hacia el cielo.

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