
El sector del jamón español, tanto serrano como ibérico, vive días de máxima tensión tras la aparición en Cataluña de casos de peste porcina africana, detectados en animales silvestres. El riesgo se evalúa ahora porque un salto a granja provocaría un impacto económico severo, según detalla The Objective.
España figura entre los principales productores y exportadores de carne porcina del planeta. Por ello, varios países han decidido aplicar restricciones temporales a las importaciones provenientes de las áreas afectadas. Son medidas habituales en este tipo de episodios y, en muchos casos, se levantan tras unos días de análisis sanitario.
Precisamente ese cierre de fronteras inquieta al sector. Fuentes del ibérico explican al citado periódico que si la clausura de mercados se extiende, como han hecho México y Japón, la sobreoferta sería inevitable, abriendo la puerta a un descenso acusado de precios, algo que ya se observa en la carne cruda del cerdo. El mercado encadenaba 19 semanas de bajadas antes del foco catalán. Desde las asociaciones piden que la gestión política y la cinegética funcionen con rapidez para contener el problema.
Mientras tanto, otros países como China mantienen abiertas las compras siempre que procedan de zonas libres de virus. En 2024, las exportaciones españolas hacia el gigante asiático rondaron 540.000 toneladas, valoradas en 1.097 millones de euros, un 20% del total de ventas exteriores a terceros países.
El director general de la Asociación de Industrias de la Carne Española (Anice), Director General Giuseppe Aloisio, recalca que las empresas situadas en el área de Barcelona serán las más afectadas en materia exportadora. El comercio dentro del territorio nacional continúa, ya que el virus sigue limitado a la fauna salvaje y no hay constancia de contagio a cerdos domésticos. Se trata de una enfermedad muy contagiosa, sin vacuna, y cuya aparición lleva a distintos países a cerrar fronteras para evitar su propagación.
España perdió estos días la categoría internacional de “país libre” de peste porcina africana. A partir de ahora, la exportación depende de los acuerdos bilaterales de regionalización. Actualmente, la prohibición se limita a la zona afectada y a un radio de 20 kilómetros. Tras el cierre inicial, los países revisan caso por caso y, cuando existe acuerdo, se permite la entrada de productos procedentes de áreas no afectadas, como ocurre con Reino Unido o Corea del Sur. Donde no se acepta la regionalización, la industria española encuentra más dificultades.
Respecto a los cierres de México y Japón, la patronal explica que la verdadera preocupación recae en la carne fresca, no en los elaborados. España envió el año pasado a Japón 500 millones de euros en carne fresca, frente a apenas 37 millones en productos transformados. Aloisio no cree que esta situación provoque un desplome del precio del jamón, pero sí teme un exceso masivo de carne en el mercado.
La inquietud también se ha instalado en el Consorcio del Jamón Serrano Español. Su Director de Marketing y Promoción, Álvaro Díaz de Liaño, describe una situación que evoluciona cada día y rechaza ofrecer estimaciones que puedan quedar obsoletas. Reconoce señales positivas, como la regionalización aceptada por China y Estados Unidos, aunque admite que el impacto global será considerable.
España exporta actualmente a 141 mercados, de los que 42 están en revisión, y en 21 de ellos se examina específicamente la situación del jamón. “Todas las administraciones y el Gobierno están analizando caso por caso”, señala Díaz de Liaño.