
La puntualidad continúa siendo uno de los grandes problemas del ferrocarril español. Sólo el 54,9% de los trenes AVE y de Larga Distancia de Renfe llegó a su destino con menos de cinco minutos de retraso durante junio, según el último informe de puntualidad de la compañía recogido por The Objective.
Durante ese mes circularon 8.964 trenes comerciales de larga distancia, pero apenas 4.918 cumplieron el denominado estándar de excelencia, que exige llegar con una desviación inferior a cinco minutos respecto al horario previsto.
Para los pasajeros que sí padecieron incidencias, el retraso medio ascendió a 18,4 minutos. Si se incluyen también los trenes puntuales, la demora media de todo el servicio se situó en 10,3 minutos por trayecto.
Los datos reflejan además que el 75,5% de todos los minutos de retraso fue atribuido a causas consideradas externas a Renfe, un apartado dominado por problemas relacionados con la infraestructura administrada por Adif, pero que también incluye fenómenos meteorológicos e incidencias ocasionadas por otros operadores.
La fotografía mejora cuando se amplía el margen considerado aceptable, aunque evidencia la frecuencia de las demoras. Con un límite de 15 minutos, el porcentaje de trenes que cumplió el horario ascendió al 74,9%, equivalente a 6.710 circulaciones. Si el margen aumenta hasta media hora, lo consiguió el 88,8% de los servicios, mientras que el 97,2% llegó antes de acumular una hora de retraso.
Esto significa que aproximadamente uno de cada cuatro trenes de AVE y Larga Distancia tardó al menos cinco minutos más de lo previsto, y alrededor de uno de cada cuatro tampoco consiguió llegar dentro de un margen de quince minutos.
El informe clasifica como «externo» el 75,5% de los minutos de demora contabilizados durante junio. Entre los principales factores aparecen incidencias relacionadas con la infraestructura gestionada por Adif, como averías en la electrificación, problemas en los sistemas de señalización, obras sobre las vías o restricciones introducidas en la gestión del tráfico ferroviario.
También quedan incluidas dentro de esta categoría las circunstancias meteorológicas extremas y las incidencias provocadas por otros operadores que utilizan las mismas líneas. Por ello, aunque buena parte de las demoras externas está vinculada al funcionamiento de la red ferroviaria, el 75,5% no puede atribuirse íntegramente a Adif.
La situación se ha visto condicionada además por el aumento de las Limitaciones Temporales de Velocidad (LTV) introducidas después del accidente ferroviario de Adamuz, en el que murieron 46 personas. Estas restricciones obligan a determinados convoyes a reducir su velocidad en distintos puntos de la red y afectan directamente a los tiempos programados de viaje.
Las causas directamente vinculadas a la operación ferroviaria —como averías del material rodante, problemas con personal o dificultades logísticas— representaron el 24,5% del tiempo de retraso acumulado. Este porcentaje ha crecido significativamente desde comienzos del año.
En enero, las causas imputables directamente a la operadora representaban únicamente el 15,3% de las demoras, frente al 24,5% registrado en junio.
Renfe es, además, la única de las tres principales compañías ferroviarias que hace públicos este tipo de datos de puntualidad. Sus competidores Iryo y Ouigo no ofrecen estadísticas equivalentes, por lo que no existe una comparación homogénea entre operadores.