
El censo electoral de castellanos y leoneses residentes en el extranjero ha crecido con fuerza: alcanza unas 186.221 personas, aproximadamente 24.600 más que en las últimas elecciones generales, un incremento superior al 15%. En el análisis, parece que las consecuencias de la ‘ley de nietos’ han sido decisivas.
Su tamaño ya es superior al censo electoral individual de cinco provincias de Castilla y León: Ávila, Palencia, Segovia, Soria y Zamora. Es decir, los electores de la comunidad que viven fuera de España constituyen, juntos, un bloque electoral muy relevante.
León es, con mucha diferencia, la provincia con más electores en el exterior: 54.695. Le siguen Salamanca (36.336), Zamora (24.006), Burgos (22.229) y Valladolid (17.578). Argentina es el principal destino, con alrededor de 67.000 personas, cerca de un tercio del total. Después aparecen Francia, Alemania, Cuba, México y Estados Unidos.
El fenómeno tiene dos componentes: por un lado, los descendientes de la emigración histórica castellana y leonesa; por otro, las nuevas nacionalizaciones de hijos y nietos de emigrantes facilitadas por la Ley de Memoria Democrática en su derivada de la llamada ‘ley de nietos‘.
La consecuencia política es que este electorado puede resultar decisivo en caso de un resultado electoral ajustado. En unas autonómicas podría contribuir a decidir un escaño y en unas generales incluso modificar el reparto de una provincia.