«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

El Congreso aprueba la ampliación del estado de alarma hasta el 11 de abril

El Congreso de los Diputados ha autorizado, entrada la madrugada de hoy jueves, la prórroga del estado de alarma que ha defendido el presidente del Gobierno, Pedro SÔnchez, como una dura medida para la sociedad, pero «indispensable» frente al coronavirus, por lo que ha pedido unidad y lealtad políticas.

El respaldo del Congreso ha sido abrumador a través del excepcional recurso al voto telemÔtico, ya que al hemiciclo, para evitar contagios, sólo han acudido poco mÔs de 40 diputados y algo menos de una decena de ministros, liderados por SÔnchez.

No ha habido ni un voto de rechazo y sólo se han abstenido las formaciones separatistas e independentistas de ERC, JxCat, EH Bildu, la CUP y el BNG.

Fueron computados 321 votos a favor, 28 abstenciones y ningĆŗn voto en contra.

Para los partidos separatistas las críticas son las mismas: el confinamiento de los ciudadanos como gran medida de contención de contagios por COVID-19 debe ser mÔs exigente, y ademÔs, ha de detenerse la producción en todos los sectores menos los que sean esenciales en la actual coyuntura.

El apoyo ha provenido de siglas de izquierda, como Unidas Podemos o MƔs Paƭs, pero tambiƩn de las de derecha, casos del PP, Vox y Cs. Sin embargo, ello no ha evitado reproches y advertencias.

Salvo la formación de Pablo Iglesias y el PSOE, todos los grupos presentes en un Congreso nuevamente semivacío por las obligatorias medidas de seguridad establecidas por la propia CÔmara han cuestionado aspectos de la gestión de SÔnchez.

Y el presidente, pese a todo, ha hecho hincapié en la relevancia de que ante la siguiente fase que se abrirÔ con la prórroga del estado de alarma la unidad y la lealtad sean las prioridades.

Ha destacado que dicha prórroga resulta la «única opción eficaz» para frenar la propagación del coronavirus, que este miércoles arrojó datos desalentadores: mÔs de 47.600 contagios y mÔs de 3.400 fallecimientos, lo que sitúa a España con un número de muertes mÔs alto que el que ha reportado China hasta la fecha.

La inmensa mayoría de ciudadanos, por tanto, estarÔn confinados en sus casas, de momento, desde el 14 de marzo al 11 de abril, casi un mes. Es «indispensable» la medida, ha afirmado SÔnchez.

Con la ampliación del estado de alarma, que serÔ en las mismas condiciones que el vigente, el país intenta ganar tiempo y facilitar que el sistema nacional de salud resista a pesar de la saturación y tensión a las que se estÔ sometido.

En opinión de Pedro SÔnchez, el tiempo, si se consigue, se convertirÔ en un factor clave para, primero, aplanar la curva de contagios y luego bajarla. Y hay, a su juicio, «otro bien igual de precioso» en este momento: la unidad y la lealtad.

Fruto precisamente de la lealtad, el presidente ha avanzado una nueva iniciativa que pretende trazar un canal de información y coordinación entre el Gobierno y el Congreso.

La Comisión de Sanidad se convertirÔ mientras dure la pandemia en una suerte de comisión de seguimiento de su evolución y el ministro del ramo, Salvador Illa, comparecerÔ ante ella una vez a la semana. RecibirÔ, ademÔs, los datos del Comité Técnico y los que a diario maneja el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias.

En reciprocidad, el Gobierno atenderĆ” las propuestas que le transmitan los grupos.

SÔnchez ha dejado claro, en referencia a las reclamaciones de muchos partidos para endurecer el confinamiento, que lo que busca el Gobierno es el equilibrio entre las severas medidas actuales de contención y la posibilidad de que, terminadas estas, el país retome rÔpido el dinamismo económico.

El líder del PP, Pablo Casado, ha subrayado su respaldo a la prórroga, pero también el cuestionamiento de la gestión del Ejecutivo, que cree afrontó tarde la crisis del virus -alusión a la semana del 8M-, y por este motivo, le ha acusado de «negligencia grave».

Tampoco cree que haya medidas efectivas, mÔs bien «soflamas», y así, le ha pedido que abandone los «mítines».

Casado ha propuesto que cuando cese la pandemia se celebre un funeral de Estado y se haga un monumento en recuerdo de las vĆ­ctimas en el centro de Madrid.

Vox también apoyarÔ la prórroga, tal y como ha avanzado su presidente, Santiago Abascal, lo que no obvió que lo hiciera entre críticas a la gestión de la emergencia y entre peticiones de ceses. Así ha exigido a SÔnchez que cese a su vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, y al director del Centro de Coordinación de Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, a quien reprueba demora en la prevención.

Cs ha estado presente en el hemiciclo a pesar de las protestas que lleva repitiendo toda la semana para que el pleno se haga telemÔtico y se eviten así riesgos de contagios. La líder de la formación, Inés Arrimadas, no ha asistido debido a su embarazo.

En su lugar, la diputada Marƭa MuƱoz, con las manos protegidas por guantes, ha ratificado el voto a favor de Ciudadanos, pero con condiciones, siendo la mƔs importante la entrega de material sanitario a los profesionales.

BÔsicamente dos han sido los ejes de las desavenencias con el Gobierno: que el confinamiento tiene que ser mÔs duro, por lo que han apostado las formaciones independentistas y la mayoría de los partidos minoritarios, y una actuación inicial tardía.

La expansión del coronavirus es ahora la que es por esa gestión inicial de la crisis, han argumentado sobre todo PP y Vox.

El presidente ha negado que así sea, aunque ha admitido que efectivamente no se ha podido frenar -tampoco en otros países-, y ha señalado que frente a las promesas de la oposición de investigar la gestión y exigir responsabilidades, él se defenderÔ, pero no ahora. Ha vuelto a apelar a la unidad porque «el enemigo» es común: el virus.

Igualmente ha reclamado la solidaridad de todo el paĆ­s con Madrid.

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