Ha defendido que el verdadero problema radica en el abandono de la gestión de los montes
El decano de los ingenieros forestales de Cantabria señala a Sánchez por los incendios: «Achacarlos al cambio climático es eludir responsabilidades»
El decano de los ingenieros forestales de Cantabria señala a Sánchez por los incendios: «Achacarlos al cambio climático es eludir responsabilidades»
Sánchez y Page. Redes sociales
Por LGI
26 de julio de 2026

Francisco Javier Manrique, decano del Colegio de Ingenieros Técnicos Forestales de Cantabria, ha criticado que el debate sobre los incendios forestales se centre casi exclusivamente en el cambio climático y ha defendido que el verdadero problema radica en el abandono de la gestión de los montes. A su juicio, la falta de inversiones y de mantenimiento del medio rural está detrás del incremento de los grandes fuegos que afectan a España.

El especialista realizó estas declaraciones en el programa ‘La Tarde’ de COPE, donde advirtió de que el país ya acumula 29 grandes incendios en lo que va de 2026. Esos siniestros han calcinado más de 120.000 hectáreas, una superficie que triplica la registrada durante el mismo periodo del año anterior.

Según explicó, la despoblación del mundo rural ha provocado que numerosos montes permanezcan sin apenas aprovechamiento forestal. La desaparición de actividades tradicionales, como la obtención de leña, ha favorecido la acumulación de vegetación seca y matorral, que actúan como combustible cuando se declara un incendio y facilitan su rápida propagación.

Manrique considera que atribuir la situación únicamente al cambio climático supone desviar la atención sobre la responsabilidad de las administraciones encargadas de la gestión del territorio. Aunque reconoce que las altas temperaturas y los periodos de sequía prolongados aumentan el riesgo de incendios, sostiene que el factor determinante sigue siendo la falta de mantenimiento de las masas forestales y el escaso nivel de inversión pública.

Como alternativa, el decano apuesta por una gestión forestal activa basada en actuaciones preventivas. Entre ellas cita la eliminación periódica del matorral y la reducción de la continuidad vertical de la vegetación, medidas que dificultan que las llamas alcancen las copas de los árboles y permiten que los incendios sean más fáciles de controlar por los equipos de extinción.

El ingeniero forestal reconoce que intervenir sobre los 28 millones de hectáreas de superficie forestal existentes en España resulta inviable. Sin embargo, plantea actuar cada año sobre aproximadamente el 1% del territorio forestal, lo que exigiría mantener una inversión cercana a los 1.000 millones de euros anuales durante un periodo continuado de entre quince y veinte años para obtener resultados duraderos.

Además de reclamar una mayor gestión de los montes, Manrique mostró su preocupación por el deterioro de los medios aéreos de extinción. Según explicó, la flota de aviones anfibios del Estado ha ido perdiendo capacidad con el paso de los años debido al envejecimiento de las aeronaves y a la demora en la llegada de nuevos aparatos.

Actualmente, de los 14 aviones anfibios que integran la flota estatal únicamente ocho permanecen operativos, mientras que las nuevas aeronaves encargadas no comenzarán a incorporarse hasta el periodo comprendido entre 2029 y 2031. El experto recordó además que el último avión de este tipo fue adquirido en 2013.

A esta situación se suma el problema de los helicópteros KAMOV, cuya operatividad se ha visto gravemente afectada por la guerra en Ucrania y la falta de repuestos. De una flota que superaba la decena de unidades, únicamente permanece en servicio un aparato con base en Jaén, circunstancia que, según Manrique, ha dejado los recursos aéreos del ministerio en unos niveles mínimos para afrontar campañas de incendios cada vez más exigentes.

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