
El delegado del Gobierno en Baleares, Alfonso Rodríguez Badal, ha reconocido que la misión de Frontex en las islas no consiste en impedir la llegada de pateras, sino en localizarlas y facilitar su rescate.
Las declaraciones llegan en plena presión migratoria sobre Baleares, que atraviesa uno de los años con más llegadas ilegales por vía marítima. Rodríguez Badal ha rechazado la petición del Gobierno balear de utilizar a Frontex como una herramienta para frenar la ruta procedente de Argelia y ha explicado que la agencia europea no actúa como una barrera marítima. Su función, ha defendido, es colaborar en la detección de embarcaciones y en las operaciones destinadas a poner a salvo a quienes viajan en ellas.
La afirmación del delegado ha generado polémica por la claridad con la que define el papel operativo de Frontex en el archipiélago. Según Rodríguez Badal, la agencia europea participa en tareas de vigilancia y localización, pero no tiene como objetivo impedir que las pateras alcancen aguas o territorio español.
La posición contrasta con las reclamaciones del Ejecutivo balear, que ha pedido reforzar el control sobre la ruta migratoria argelina ante el incremento sostenido de llegadas. Baleares se ha convertido durante los últimos años en uno de los principales puntos de entrada ilegal por vía marítima desde el norte de África.
La presión sobre las islas ha crecido especialmente por la ruta que parte de la costa argelina. Las embarcaciones recorren cientos de kilómetros hasta alcanzar Formentera, Ibiza, Mallorca o Cabrera, en travesías que pueden prolongarse durante horas y que dependen en gran medida de las condiciones meteorológicas.
Las fuerzas de seguridad y Salvamento Marítimo intervienen regularmente en la localización y asistencia de las pateras. El Gobierno balear ha reclamado en varias ocasiones una respuesta más contundente por parte del Ejecutivo central y de las instituciones europeas.
La polémica vuelve a abrir el debate sobre el papel real de Frontex en las fronteras exteriores de la Unión Europea. Aunque la agencia fue creada para apoyar a los Estados miembros en la gestión y control de sus fronteras, buena parte de su actividad marítima se centra en tareas de vigilancia, coordinación y salvamento.
La declaración del delegado del Gobierno resume así una de las principales críticas formuladas desde los sectores que reclaman una política migratoria más estricta: Europa despliega recursos para detectar y rescatar pateras, pero no necesariamente para impedir que completen su ruta hasta territorio comunitario.
Mientras las llegadas continúan aumentando en Baleares, el Ejecutivo autonómico insiste en que la prioridad debería ser frenar las salidas y reforzar el control fronterizo antes de que las embarcaciones alcancen las islas.