La violencia grave avanza en Barcelona mientras el Gobierno municipal de Jaume Collboni presume de un descenso «histórico» de la delincuencia. Aunque el número total de infracciones penales cayó un 11,2% durante el primer semestre, los homicidios pasaron de cinco a nueve, un aumento del 80%, y los robos con fuerza crecieron un 14,1%.
La sucesión de crímenes mantiene la inseguridad entre las principales preocupaciones de los barceloneses, junto con el acceso a la vivienda. Este martes, un hombre murió después de ser apuñalado en el paseo marítimo de la Barceloneta. Este nuevo crimen elevó a once las muertes violentas registradas en la ciudad desde comienzos de año, una más que en todo 2025.
La violencia también se ha extendido más allá de los barrios tradicionalmente conflictivos. Durante la visita del Papa, un hombre murió tiroteado a plena luz del día en la calle Balmes, frente a una conocida comisaría en la que se expiden documentos de identidad. Dos semanas después, los vecinos del acomodado barrio del Putxet denunciaron varias detonaciones durante la madrugada. En ese caso, el objetivo de los disparos resultó ileso.
A estos episodios se suma el asesinato de un adolescente de 15 años en el parque de la Pegaso. La proliferación de armas de fuego preocupa especialmente a los Mossos: seis personas murieron tiroteadas en Cataluña durante el primer semestre y otras 27 resultaron heridas.
El Ayuntamiento trató de reivindicar este lunes su gestión tras la Junta Local de Seguridad. Collboni y la consejera de Interior de la Generalitat, Núria Parlon, informaron de que Barcelona registró 74.350 delitos durante los seis primeros meses del año, frente a los 83.705 contabilizados en el mismo periodo de 2025.
La caída se explica en buena medida por la reducción de los delitos contra el patrimonio, que representan el 83,4% del total. Los hurtos, por sí solos, suponen casi la mitad de todas las infracciones conocidas en la ciudad.
«Frente al ruido, resultados», proclamó Collboni. El alcalde socialista atribuye la preocupación ciudadana a una percepción distorsionada y acusa a los medios de alimentar el alarmismo. Sin embargo, las cifras difundidas por la propia Junta Local de Seguridad muestran que la reducción de los delitos leves convive con un repunte de los crímenes más graves.
Entre enero y junio se produjeron nueve homicidios: dos relacionados con la violencia de género, cuatro cometidos con armas de fuego y tres mediante apuñalamiento. En el mismo periodo de 2025 se habían registrado cinco. Los robos con fuerza también aumentaron un 14,1%, especialmente los cometidos en vehículos, establecimientos y la vía pública.
Una nueva herramienta digital ha tratado de reflejar esa diferencia entre el volumen de infracciones y su gravedad. El «Delictòmetre», integrado en la página web «El Menjòmetre», permite consultar los datos oficiales de delincuencia por zona, tipo de delito, año y área básica policial de los Mossos.
Su principal novedad consiste en que no concede el mismo peso a todos los delitos. La aplicación pondera cada infracción conforme a los días de prisión previstos en el Código Penal y aplica el modelo internacional Crime Harm Index desarrollado en Cambridge.
Este sistema pretende evitar que una caída de miles de hurtos o infracciones leves oculte el impacto del aumento de los homicidios, las violaciones o los delitos vinculados al narcotráfico. Según los datos divulgados por Guillem Delscomptes Clars, uno de los impulsores de la herramienta, los homicidios han crecido un 37%, las violaciones un 22% y los delitos relacionados con el narcotráfico un 26% en la serie analizada.
El índice de gravedad delictiva de Barcelona alcanza así los 168 puntos y acumula un crecimiento anual del 1,4% durante los últimos 15 años. El resultado dibuja una realidad distinta de la defendida por el Ayuntamiento: el número global de delitos puede descender al mismo tiempo que aumenta el daño provocado por la criminalidad.
«Menos delitos, pero más daño. Todo al mismo tiempo. Todo cierto. Pero sólo te explican la mitad», denuncian los responsables del «Delictòmetre».