
El descarrilamiento de dos trenes en Adamuz (Córdoba), que ha dejado al menos 21 muertos, es el siniestro más grave en ferrocarril desde el año 2013, cuando un Alvia que cubría la ruta entre Madrid y Ferrol descarriló en Angrois, en las inmediaciones de Santiago de Compostela, provocando la muerte de 80 personas y 145 heridos.
Además, es el primer accidente de la Alta Velocidad en España tras más de 30 años de servicio. Se ha producido al descarrillar tres vagones de un tren Iryo con origen Málaga y destino Madrid que invadieron la vía contraria por la que circulaba un Alvia en dirección Huelva lo que provocó que sus dos primeros vagones cayeran por un terraplén de cuatro metros.
En el primer vagón afectado del Alvia de Renfe viajaban 37 personas y en el segundo, otros 16 viajeros, de un total de 200 personas que había en el tren. El Iryo, en el que viajaban unas 300 personas, chocó contra esos dos primeros vagones y provocó que cayeron por el terraplén.
El descarrilamiento en Adamuz se ha producido en un tramo de vía por el que circuló el primer tren de Alta Velocidad el 21 de abril de 1992. El viaje inaugural fue entre Madrid y Sevilla, coincidiendo con la Expo.