Más de 3.000 militares permanecieron a la espera
El Ejército estaba preparado para actuar en Ceuta tres días antes del asalto, pero no recibió la orden de desplegarse hasta que la frontera ya había colapsado
El Ejército estaba preparado para actuar en Ceuta tres días antes del asalto, pero no recibió la orden de desplegarse hasta que la frontera ya había colapsado
Ejercito patrullando el perímetro fronterizo de España con Marruecos en la frontera de Ceuta. Europa Press
Por LGI
12 de septiembre de 2026

El Ejército de Tierra destinado en Ceuta se encontraba en alerta y preparado para intervenir desde tres días antes de la entrada masiva del 30 de julio, pero la orden efectiva de salir de los cuarteles no llegó hasta las 19.30 horas, cuando habían transcurrido más de diez horas desde el inicio de la crisis y el grueso de los inmigrantes ya había cruzado la frontera.

Según publica El Mundo citando fuentes militares, los más de 3.000 efectivos de la Comandancia General de Ceuta recibieron el 27 de julio instrucciones para prepararse ante la posibilidad de un episodio grave de presión sobre la frontera. Al día siguiente, las unidades revisaron vehículos, comprobaron el material disponible y municionaron sus armas para poder actuar prácticamente de inmediato si llegaba la orden.

La preparación se produjo después de que los servicios de Inteligencia detectaran movimientos y convocatorias en redes sociales para realizar entradas coordinadas en Ceuta. La documentación desclasificada posteriormente confirmó que el CNI llegó a advertir de llamamientos para acceder «por valla y mar» coincidiendo con la Fiesta del Trono de Marruecos.

Los militares esperaron en los cuarteles mientras la frontera se desbordaba

Cuando comenzaron las entradas masivas entre la noche del 29 y la mañana del 30 de julio, los efectivos disponibles terminaron de prepararse convencidos de que la orden de intervención era inminente. Sin embargo, permanecieron dentro de los acuartelamientos mientras miles de personas atravesaban la frontera y un número muy reducido de guardias civiles trataba de contener y organizar el flujo en la zona del Tarajal.

Fuentes militares citadas por El Mundo aseguran que el desconcierto y la frustración aumentaron entre los efectivos al comprobar que disponían de miles de soldados preparados a escasos kilómetros de una frontera que se estaba desbordando, pero nadie autorizaba su salida.

La documentación conocida posteriormente confirma que a partir de las 11.00 horas el control policial ya estaba siendo superado y que, alrededor de las 12.00, el Regimiento de Guerra Electrónica número 32 valoró como «muy probable» una entrada masiva.

El JEMAD propuso desplegar al Ejército al mediodía

Según las fuentes consultadas por El Mundo, el jefe del Estado Mayor de la Defensa planteó hacia el mediodía a la ministra de Defensa, Margarita Robles, autorizar la salida de las unidades. Ese despliegue, siempre según las mismas fuentes, habría quedado paralizado tras una llamada procedente de Moncloa.

Se trata de uno de los elementos más delicados de la reconstrucción de aquellas horas, puesto que apunta directamente al nivel político de decisión sobre el retraso en la intervención militar. Mientras la orden no llegaba, continuaron las entradas y la presión sobre la Guardia Civil aumentó progresivamente.

La orden llegó a las 19.30 horas y sólo para 300 militares

No fue hasta aproximadamente las 19.30 horas cuando Defensa autorizó finalmente la intervención de las Fuerzas Armadas. Para entonces, según la información publicada, habían transcurrido más de diez horas desde el comienzo de la entrada masiva y la mayor parte de quienes cruzaron aquel día ya se encontraba dentro de Ceuta.

Además, el primer despliegue fue limitado: salieron alrededor de 300 hombres y mujeres de la Comandancia General. Defensa explicó entonces que los militares reforzarían a la Guardia Civil y prestarían apoyo para garantizar la seguridad de la ciudad. La movilización oficial de las Fuerzas Armadas fue anunciada públicamente aquella misma tarde.

Vehículos blindados y unidades militares comenzaron entonces a patrullar distintas zonas de Ceuta, pero el momento más crítico de la presión fronteriza ya había pasado.

Miles de soldados preparados que sólo salieron al día siguiente

Las Fuerzas Armadas incrementaron considerablemente su presencia durante la jornada siguiente, cuando llegaron a desplegarse en torno a 2.500 militares por distintos puntos de la ciudad.

Las unidades de Ceuta estaban además especialmente preparadas para este tipo de misiones. Los regimientos destinados en la ciudad realizan periódicamente operaciones de Presencia, Vigilancia y Disuasión, diseñadas precisamente para garantizar una rápida capacidad de respuesta ante amenazas que afecten a la soberanía y seguridad territorial.

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