Para canalizar recursos hacia el proyecto político del presidente
El embajador de Guaidó ya avisó de que Air Europa, Zapatero y Maduro estaban detrás de la trama corrupta del Gobierno de Sánchez
El embajador de Guaidó ya avisó de que Air Europa, Zapatero y Maduro estaban detrás de la trama corrupta del Gobierno de Sánchez
Enrique Alvarado. Redes sociales
Por Unai Cano
28 de noviembre de 2025

Detrás de Air Europa está la clave. Ese ha sido el mensaje que ha querido transmitir José Luis Ábalos instantes antes de ingresar en prisión, al señalar directamente a la aerolínea como el epicentro de la presunta megatrama de corrupción que, a su juicio, salpica al entorno del Gobierno de Pedro Sánchez. El ex secretario de Organización del PSOE sostiene que todo conduce a las relaciones entre la compañía, Venezuela y los lazos políticos que se tejieron durante el rescate de la empresa.

Las palabras de Ábalos cobran ahora especial relevancia a la luz de las declaraciones realizadas en 2024 por Enrique Alvarado, actual embajador de Juan Guaidó en Budapest, quien relató públicamente su sorprendente contacto con Víctor de Aldama, uno de los principales intermediarios de la trama Koldo. Aquel episodio se remonta a marzo de 2019, cuando varios representantes del Gobierno de transición venezolano fueron citados en Madrid para una reunión con el entonces ministro de Fomento en la sede del PSOE.

Según explicó Alvarado, su desplazamiento fue organizado por Antonio Ecarri, quien le comunicó que Ábalos deseaba mantener un encuentro con los embajadores designados por Guaidó. Antes de acudir a Ferraz, el grupo fue conducido a un despacho situado frente al parque de El Retiro, donde se encontraron con Aldama, que actuó como organizador del encuentro y enlace entre ambas partes gracias a una relación personal con un familiar de uno de los asistentes.

Una vez en la sede socialista, Ábalos mantuvo una reunión cordial con los embajadores, tratando de establecer una relación política fluida. Sin embargo, Alvarado percibió que desde el entorno del ministro se les atribuía una influencia real sobre el poder en Venezuela que, en la práctica, no poseían, dado que Nicolás Maduro seguía controlando plenamente la estructura política, militar y económica del país.

El diplomático también negó que una supuesta carta de Ábalos, en la que se atribuía a Aldama un papel de intermediario entre el Gobierno español y Juan Guaidó, llegara jamás a manos del líder opositor. Tampoco tuvo constancia de que ese documento fuera recibido por otros embajadores del entorno de Guaidó.

Más allá del episodio concreto, Alvarado fue más lejos al apuntar que los vínculos entre el PSOE, el actual Ejecutivo español y el chavismo no serían únicamente de naturaleza política. En su análisis, existirían intereses económicos de gran calado relacionados con empresas españolas con fuerte presencia en Venezuela, como Repsol o Telefónica, a las que el régimen de Maduro adeudaba importantes cantidades de dinero.

En ese contexto, Alvarado situó también la figura de José Luis Rodríguez Zapatero, insinuando que podría haber existido algún tipo de acuerdo con el chavismo para canalizar recursos hacia el proyecto político de Pedro Sánchez. Para ilustrar la profundidad de esas relaciones, recordó los antecedentes del exembajador español Raúl Morodo y sus estrechos vínculos con Hugo Chávez, hoy bajo investigación judicial.

Ahora, desde la antesala de la prisión, Ábalos ha recuperado ese hilo para sostener que la negativa a investigar a fondo a Air Europa no es casual. En su opinión, imputar formalmente a la aerolínea abriría una cadena de consecuencias que afectaría a demasiados intereses políticos y económicos, tanto en España como en Venezuela.

El exministro considera que su situación judicial responde a una estrategia de presión para silenciar esa conexión. Afirma que se le está utilizando como cabeza de turco mientras, asegura, las verdaderas claves del caso permanecen fuera del foco judicial.

Noticias de España