El asesino etarra fue condenado a más de 400 años de prisión
El etarra «Txeroki» disfruta del régimen de semilibertad gracias a un falso empleo en un herbolario, donde no trabaja
El etarra «Txeroki» disfruta del régimen de semilibertad gracias a un falso empleo en un herbolario, donde no trabaja
El exjefe militar de ETA Garikoitz Aspiazu, alias Txeroki, a su salida de la prisión de Martutene, el pasado febrero en San Sebastián. Archivo, Europa Press
Por Rafael Nieto
16 de septiembre de 2026

El asesino etarra Garikoitz Aspiazu Rubina, alias “Txeroki”, que lideró la banda terrorista durante años, disfruta actualmente del régimen de semilibertad carcelaria gracias a un falso empleo, ya que está dado de alta en un herbolario de Andoáin (Guipúzcoa) donde no acude a trabajar.

Así lo han dado a conocer fuentes de la lucha antiterrorista en una noticia que recoge este miércoles ABC. El sanguinario pistolero etarra tiene a su familia (pareja e hijos) en este municipio de San Sebastián, y la principal sospecha es que este contrato laboral es una treta para tener más cerca a sus «seres queridos».

Fuentes de la lucha antiterrorista aseguran que el ex jefe militar de ETA no acude a su puesto de trabajo, por lo que estaría haciendo una trampa para mantener su libertad, ya que el contrato laboral es uno de los requisitos para poder salir a la calle.

Recordemos que en febrero de 2026 se concedió a este peligroso asesino el acceso al tratamiento previsto en el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, que permite aplicar medidas propias del tercer grado (semilibertad) a un preso que sigue clasificado en segundo grado.

Gracias a eso, «Txeroki» abandona la prisión guipuzcoana de Zubieta de lunes a viernes, de 8:00 a 21:00 horas, para “trabajar y realizar tareas de voluntariado” en Andoain, y vuelve a dormir al Centro de Inserción Social. La distancia entre la cárcel y el municipio donde está el herbolario es de apenas 8 minutos en coche.

Esta noticia ha provocado una honda preocupación entre familiares de víctimas del terrorismo que, en los últimos días, han visto cómo tanto desde el Gobierno central como desde el Ejecutivo vasco se aligeraban las penas de cárcel de los más peligrosos pistoleros de ETA, en un continuo desprecio a su dolor.

El asesino «Txeroki» acumula penas de prisión que superan los 400 años tras haber sido declarado culpable de la organización de varios atentados, entre ellos el de la T4 de Barajas en 2006, el asesinato de los guardias civiles Raúl Centeno y Fernando Trapero en Capbreton (2007), por ordenar un atentado con coche bomba en Oropesa (Castellón) y por el intento de asesinato de la periodista María Luisa Guerrero, entre otros.

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