
El exministro socialista, José Luis Ábalos, investigado por el Tribunal Supremo por pertenencia a organización criminal, cohecho, tráfico de influencias y malversación, votó el pasado martes en el Congreso a favor de la creación de una oficina anticorrupción.
El exdirigente, que se negó a entregar su acta de diputado, se sienta en el Grupo Mixto desde febrero de 2024, pero en la práctica sigue votando en línea con el PSOE. Esta vez no fue la excepción: apoyó la iniciativa de Sumar, pese a que su propio procesamiento se da por hecho una vez el juez Leopoldo Puente concluya la instrucción del caso Koldo.
La proposición de Sumar buscaba crear una oficina para la «prevención, detección, investigación y erradicación de la corrupción y el uso indebido de fondos públicos». Fue rechazada con 176 votos en contra, frente a 170 a favor (PSOE, Sumar y socios parlamentarios) y una abstención.
Ni la bancada socialista ni sus socios hicieron mención al bochornoso voto de Ábalos. La votación se produjo apenas un día después de conocerse los informes de la Oficina de Buenas Prácticas y Anticorrupción de Navarra, que detectaron irregularidades en adjudicaciones millonarias vinculadas a la empresa Servinabar, participada por Santos Cerdán, actual número tres del PSOE. El portavoz de VOX, Andrés Alberto Rodríguez denunció que la izquierda «ha inaugurado, mantenido y blanqueado la corrupción del Gobierno«.