
El Gobierno de Pedro Sánchez mantiene sin proyecto, sin presupuesto y sin calendario de ejecución la segunda fase de una actuación considerada «fundamental» para reducir el riesgo de nuevas inundaciones en Chiva, una de las localidades valencianas más golpeadas por la dana del 29 de octubre de 2024.
Las obras fueron divididas en dos fases con el objetivo de aumentar la capacidad del barranco, controlar mejor las crecidas y evitar que una nueva riada vuelva a provocar daños como los sufridos hace casi dos años. La primera parte concluyó el pasado mes de junio. La segunda, sin embargo, permanece pendiente y el Ejecutivo ha descartado por ahora tramitarla mediante el procedimiento de emergencia, según publica El Debate.
El problema es que ambas actuaciones fueron concebidas como complementarias. El Ayuntamiento y los técnicos consideran que la primera fase pierde buena parte de su eficacia sin los trabajos previstos aguas abajo, dentro del propio casco urbano.
La imagen de Chiva tras la dana de octubre de 2024 se convirtió en uno de los símbolos de la catástrofe valenciana. El barranco se desbordó y el agua afectó gravemente a viviendas y calles próximas al cauce. La magnitud de los daños llevó incluso a los Reyes a visitar posteriormente la localidad. Para reducir la vulnerabilidad del municipio ante futuras crecidas, el Estado planteó una intervención dividida en dos partes.
La fase 1 comprendía los trabajos previos al casco antiguo, destinados a acondicionar el barranco hasta el denominado Puente Nuevo. Esas obras ya están terminadas e incluyen nuevos márgenes y una estructura parcial de hormigón destinada a encauzar y controlar el flujo del agua.
La fase 2, en cambio, debía actuar directamente sobre el cauce dentro del municipio mediante su ensanchamiento y la creación de estructuras capaces de reducir la fuerza de las avenidas. A día de hoy, esa segunda parte continúa sin ejecución.
Según la información publicada, la ausencia de la segunda fase genera además una preocupación adicional. Los trabajos ya realizados permiten canalizar con mayor eficacia el agua hacia el núcleo urbano, pero sin las actuaciones destinadas a reducir posteriormente su velocidad y aumentar la capacidad del cauce, el sistema queda incompleto.
La segunda fase contempla precisamente la creación de cuencas para amortiguar la bajada del agua y actuaciones destinadas a ampliar la sección útil del barranco. Es decir, no se trata simplemente de una ampliación accesoria del proyecto, sino de una pieza necesaria para que las medidas ejecutadas aguas arriba funcionen como estaba previsto.
Uno de los puntos más complejos del proyecto es el Puente Viejo de Chiva, una infraestructura con más de un siglo de antigüedad que se ha convertido en uno de los símbolos de la localidad. El puente sufrió graves daños durante la barrancada de 2024 y constituye actualmente un estrechamiento del cauce. Su estructura tiene un único ojo y está rodeada de viviendas, lo que complica cualquier ampliación lateral.
La solución planteada para la segunda fase pasa por rebajar el nivel del lecho del barranco, incrementando así el espacio disponible entre el fondo del cauce y la parte superior del puente. Con esta intervención se pretende aumentar la capacidad hidráulica en uno de los puntos más delicados del recorrido y disminuir la presión que puede generar una nueva avenida.
La complejidad técnica de los trabajos ha provocado que los organismos estatales no quieran recurrir al procedimiento extraordinario de contratación por emergencia. La decisión afecta principalmente a la Confederación Hidrográfica del Júcar y al Ministerio para la Transición Ecológica, dirigido por Sara Aagesen.
Según las informaciones citadas por El Debate, el Ministerio apuesta por tramitar la actuación mediante el procedimiento administrativo ordinario, alegando razones técnicas y procedimentales. El problema es que esa decisión implica plazos mucho más largos. Y, por el momento, no existe una partida presupuestaria asignada para ejecutar la fase 2.
La paralización contrasta con las declaraciones efectuadas por el propio Gobierno durante los trabajos de reconstrucción.
El pasado 29 de enero de 2026, la ministra Diana Morant visitó Chiva mientras se ejecutaba la primera fase. Entonces aseguró que el Ejecutivo mantenía un compromiso «firme, constante y sostenido con la recuperación» de los municipios afectados por la dana.
Meses después, las máquinas han terminado la primera parte de los trabajos, pero la continuación de la obra permanece en un limbo administrativo. El Ayuntamiento de Chiva está actualmente gobernado por el PSOE después de una moción de censura que desalojó al PP tras la catástrofe.