«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La ayuda fue aprobada el pasado 10 de febrero por el Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones

El Gobierno de Sánchez destina 444.000 euros públicos a la Comisión Islámica para sueldos, viajes y dietas

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez se reúne con el secretario de la Comisión Islámica en España, Mohamed Ajana en La Moncloa. Europa Press.

El Gobierno de Pedro Sánchez ha vuelto a situar el foco en el uso de fondos públicos tras destinar 444.000 euros a la Comisión Islámica de España, una subvención que cubre desde salarios y cotizaciones hasta viajes, dietas y gastos de funcionamiento interno de la organización, según informa El Debate.

La ayuda, aprobada el pasado 10 de febrero por el Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, dirigido por Félix Bolaños, figura en el Sistema Nacional de Publicidad de Subvenciones y Ayudas Públicas (SNPSAP) bajo el concepto de apoyo a «confesiones minoritarias».

Sin embargo, el desglose de los gastos subvencionables revela el alcance real de esta financiación: el dinero público cubre retribuciones del personal contratado, cotizaciones a la Seguridad Social, material de oficina, seguros, reparaciones y otros costes estructurales.

Además, la subvención incluye dietas y desplazamientos dentro de España para miembros de los órganos de gobierno, así como la organización de congresos, jornadas, reuniones y la producción de material divulgativo.

El caso se enmarca en una política más amplia de transferencias a entidades vinculadas al ámbito migratorio. En los últimos meses, el Ejecutivo ha destinado más de 1,1 millones de euros a la Asociación Marroquí para la Integración de Inmigrantes, una organización que ha recibido cerca de tres millones desde 2021.

Sólo entre septiembre y noviembre de 2025, esta entidad percibió dos subvenciones por un total de 1.125.793 euros, bajo el argumento de fomentar la «convivencia y cohesión social».

La polémica rodea a esta asociación por sus antecedentes. En 2022 invitó a una charla a Mohamed Said Badaoui, un islamista de corriente salafista que posteriormente fue señalado por la Policía Nacional por actividades proyihadistas y deportado de España por motivos de seguridad.

Durante aquel proceso, Badaoui recibió el respaldo de sectores políticos de izquierda y del nacionalismo catalán, así como de la propia asociación beneficiaria de los fondos públicos.

El conjunto de estas ayudas dibuja un patrón claro: el uso del dinero de los contribuyentes para financiar estructuras, actividades y redes asociativas vinculadas al ámbito islámico e inmigratorio, en un contexto de creciente debate sobre el destino y la transparencia de los recursos públicos.

Mientras el Ejecutivo defiende estas subvenciones como instrumentos de integración, cada vez son más las voces que cuestionan su alcance, su control efectivo y su impacto real sobre la cohesión social.

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