
El Gobierno de Sánchez vuelve a priorizar el exterior frente a las necesidades nacionales. Mientras el gestor aeroportuario público Aena destina más de 482 millones de euros a Brasil, las infraestructuras españolas —como el aeropuerto de Valencia— siguen denunciando falta de inversión, según informa El Debate.
La operación en cuestión afecta al Aeropuerto Internacional de Galeão, en Río de Janeiro, cuya gestión ha sido adquirida por Aena en el marco de su expansión internacional. Sin embargo, el contraste con la situación en España ha encendido las alarmas.
En el caso del aeropuerto de Manises (Valencia), el plan estatal prevé una inversión de 402,1 millones de euros entre 2027 y 2031, es decir, 80 millones menos que lo destinado al aeródromo brasileño. La comparación ha provocado una oleada de críticas tanto en el sector aéreo como en el ámbito político, que denuncian una estrategia que penaliza el desarrollo de infraestructuras clave en España.
Aerolíneas como Ryanair han calificado la política de Aena de «broma», acusando al operador de encarecer tasas en España para financiar su expansión en el extranjero, lo que estaría provocando la pérdida de rutas y competitividad frente a otros países europeos.
El malestar también ha llegado a las instituciones. Desde el ámbito autonómico valenciano se denuncia un reparto «discriminatorio» de las inversiones incluidas en el plan DORA III (2027-2031), que contempla cerca de 10.000 millones para toda la red aeroportuaria, pero prioriza grandes hubs como Madrid-Barajas frente a aeropuertos al límite de su capacidad como Valencia o Alicante. El conflicto se agrava por la disparidad entre las previsiones del Gobierno y la realidad del tráfico aéreo.
El Ministerio dirigido por Óscar Puente estima que el aeropuerto de Valencia alcanzará los 13,5 millones de pasajeros en 2031. Sin embargo, informes de la Cámara de Comercio y la Generalitat sitúan la cifra en más de 17 millones ya en 2030.
Los datos recientes parecen dar la razón a estas previsiones más ambiciosas: Valencia cerró 2025 con 11,8 millones de pasajeros y encadena crecimientos cercanos al 10 % anual. La advertencia es clara: si no se amplía la infraestructura, el crecimiento económico y turístico de la región podría verse estrangulado.
La presión no se limita a Valencia. El aeropuerto de Alicante-Elche, que rozó los 20 millones de pasajeros en 2025, reclama una segunda pista y una conexión ferroviaria urgente para no quedar rezagado frente a otros destinos como Málaga.
Desde Aena defienden que las inversiones previstas permitirán modernizar Manises, con mejoras en seguridad, accesos y capacidad operativa. Sin embargo, estas actuaciones vendrán acompañadas de subidas en las tasas aeroportuarias, lo que alimenta aún más el rechazo del sector.