
Nuevo despilfarro del Gobierno de Pedro Sánchez. En esta ocasión, ha destinado un millón de euros a través de ayudas públicas del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA) a la producción de la película 9 lunas, un proyecto que gira en torno a la historia de un hombre trans que queda embarazado. La subvención se enmarca dentro del programa de fomento del sector audiovisual financiado con fondos públicos.
Según la resolución oficial, el largometraje figura entre los beneficiarios de estas ayudas con una cuantía de un millón de euros. La cinta, impulsada por la productora Produciendo Películas, ha contado además con apoyo institucional y ha sido seleccionada para su exhibición en el Festival de Málaga, lo que ha reavivado el debate sobre el destino de los recursos públicos en el ámbito cultural.
El argumento de la película aborda la gestación en un varón trans, una temática que ha generado controversia política y social. Críticos con este tipo de subvenciones cuestionan que el Ejecutivo priorice proyectos de contenido ideológico o minoritario mientras persisten carencias en servicios básicos. En este contexto, recuerdan que los fondos públicos podrían dirigirse a reforzar ámbitos como la sanidad, la educación o la dependencia.
Desde el sector cultural, sin embargo, se defiende que estas ayudas buscan «impulsar la diversidad, la innovación creativa y la proyección internacional del cine español». El Gobierno ha insistido en varias ocasiones en que el sistema de subvenciones responde a criterios técnicos y que forma parte de una estrategia para modernizar la industria audiovisual y generar empleo.
La polémica se suma a otras críticas recientes sobre el gasto público y la orientación de las políticas culturales del Ejecutivo. Mientras el debate continúa, la financiación de 9 lunas vuelve a situar en el centro de la discusión el papel de las subvenciones al cine y el equilibrio entre el apoyo a la creación artística y las prioridades sociales.