
España sufre un déficit estructural en el sector del transporte por carretera: faltan más de 30.000 camioneros y casi 5.000 conductores de autobús. En este contexto, según informa La Razón, hasta 35.000 aspirantes marroquíes se están preparando para cubrir parte de estas plazas, atraídos por la ayuda pública de 3.000 euros aprobada por el Gobierno para facilitar la obtención del carné profesional.
La medida, diseñada para hacer frente a la falta de mano de obra nacional, ha despertado un creciente interés en Marruecos, donde medios locales subrayan que el principal obstáculo para acceder a estos empleos —el alto coste de las licencias profesionales de las categorías C y D— queda ahora prácticamente cubierto por la subvención española.
El real decreto aprobado por el Ejecutivo exige a los solicitantes contar con un certificado técnico en conducción de transporte por carretera o estar matriculados en segundo curso, además de poseer el CAP (Certificado de Aptitud Profesional). Una vez cumplidos estos requisitos, los candidatos pueden optar al permiso C o D, incorporándose a un sector que lleva años denunciando una crisis de relevo generacional y un exceso de contratación extranjera.
Aunque la ayuda se presenta como un incentivo para cualquier aspirante, el grueso de los nuevos candidatos procede de Marruecos, donde miles de jóvenes ven en el transporte español una oportunidad laboral estable, con sueldos más altos que en su país y un acceso financiado por el Estado español.
El plan del Gobierno busca ampliar de forma urgente la bolsa de conductores cualificados, pero ha suscitado críticas entre profesionales del sector, que denuncian que se esté recurriendo de forma masiva a trabajadores extranjeros en lugar de mejorar las condiciones laborales que —aseguran— expulsan a los conductores españoles.