
Pese a la reciente tragedia en Adamuz (Córdoba), donde un fatídico accidente ferroviario ha dejado hasta el momento un total de 39 víctimas mortales y decenas de heridos, el Gobierno de España persiste en su política de redistribución aérea de inmigrantes ilegales sin suspender el corredor aéreo de traslados desde Canarias a la península. Esta misma mañana, alrededor de las 7.00 horas, más de 180 inmigrantes ilegales fueron trasladados al aeropuerto de Tenerife Norte para embarcar en un vuelo operado por Air Europa, en colaboración con la ONG ACCEM y bajo el auspicio de la Secretaría de Estado de Migraciones. El destino será el aeropuerto de Madrid-Barajas, donde se espera su llegada aproximadamente a las 12:00 horas, para ser posteriormente distribuidos en hoteles y centros de acogida en la Península.
Esta operación no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia sistemática que ignora las crecientes críticas por sobrecargar el territorio peninsular con llegadas ilegales procedentes de las Islas Canarias. Según fuentes a las que ha tenido acceso LA GACETA, en lo que va de 2026 se han realizado al menos cinco vuelos de este tipo, tanto desde Gran Canaria como desde Tenerife, trasladando a casi 1.000 inmigrantes ilegales directamente a Madrid. Estas cifras revelan una continuidad en las políticas migratorias del Ejecutivo, que prioriza la descongestión del archipiélago a costa de dispersar el problema por el resto del país, sin aparente consideración por las tensiones sociales y económicas que esto genera.
El flujo de entradas ilegales a Canarias no muestra signos de desaceleración. En apenas 20 días de este año, ya se registran casi 900 llegadas ilegales, principalmente a través de cayucos originados en el SAHEL. Aunque estas cifras representan una ligera merma respecto al caótico inicio de 2025, superan con creces el doble de las registradas hace un trienio, antes de que el archipiélago batiera el récord de 2024 con casi 40.000 inmigrantes ilegales. Las previsiones de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE) no invitan al optimismo.
Se anticipa un incremento significativo en la ruta canaria durante 2026, impulsado por la acumulación de potenciales inmigrantes subsaharianos en países como Mauritania, Senegal y Gambia. Estos puntos de origen alimentan un tráfico humano que el Gobierno parece incapaz o reacio a frenar en su raíz, optando en su lugar por soluciones paliativas como estos traslados aéreos.