
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, regresará a Valencia el próximo 29 de octubre para encabezar un funeral laico en memoria de las víctimas de la riada que arrasó parte de la provincia hace un año y causó 229 muertos. El acto, organizado por el Ejecutivo en el Museo de las Ciencias Príncipe Felipe a las seis de la tarde, contará con la presencia de las principales autoridades del Estado, según ha comunicado la Moncloa.
Será la primera vez que Sánchez vuelva a tierras valencianas para referirse a aquella tragedia, después de haberse ausentado de la misa por los fallecidos celebrada en la Catedral de Valencia el 9 de diciembre de 2024. En esta ocasión, el Gobierno ha querido convertir el homenaje en un acto institucional y civil, donde el control de la escenografía será absoluto. RTVE ofrecerá la señal en directo y la agencia EFE gestionará la cobertura gráfica bajo régimen de pool, según detalla El Debate.
La nota oficial del Ejecutivo no menciona expresamente a Sus Majestades los Reyes, quienes sí han mantenido su apoyo a las víctimas y a los vecinos desde el primer momento. Felipe VI ha visitado la provincia en diez ocasiones desde la catástrofe, mientras que Sánchez no ha vuelto a la zona cero desde su precipitada salida de Paiporta, donde abandonó el lugar entre protestas de los damnificados, dejando a los Reyes y al presidente de la Generalidad valenciana, Carlos Mazón, a pie de calle.
En los últimos meses, las únicas apariciones del jefe del Ejecutivo en la Comunidad Valenciana se han limitado a actos de partido —como el congreso del PSPV-PSOE celebrado en febrero, donde Diana Morant revalidó su cargo de secretaria general— o visitas a la Delegación del Gobierno, siempre lejos del barro y del contacto con los vecinos afectados.
El acto del 29 de octubre ha estado rodeado de polémica desde su anuncio. Según ha revelado el citado periódico, el Ejecutivo trató de maniobrar para evitar la asistencia de Carlos Mazón, pese a haberle cursado invitación formal. El dirigente valenciano ha confirmado que acudirá al funeral, al igual que los presidentes de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla.
El Gobierno ha establecido un férreo control sobre la ceremonia. Sólo cuatro familiares por cada una de las 237 víctimas mortales —incluidos los fallecidos en Castilla-La Mancha y Andalucía— podrán asistir, y el acceso se realizará únicamente mediante invitación personal. En el interior del recinto se habilitarán dos zonas diferenciadas: una para las autoridades e invitados institucionales y otra para la prensa. Las acreditaciones serán nominativas e intransferibles.