La asociación ASAJA ha calificado de «inaceptable» la decisión adoptada por el Gobierno de no activar las ayudas extraordinarias al olivar y al viñedo fijadas por ley, alegando la prórroga de los Presupuestos Generales del Estado (PGE).
La decisión del Ejecutivo ha llegado días después de aprobar una millonaria subvención de 46 millones de euros para Palestina.
En concreto, la organización agraria exige el «cumplimiento inmediato» de la Ley 1/2025 de prevención de pérdidas, que establecía un fondo de 370 millones de euros —285 millones para olivar de secano y 85 millones para viñedo de secano— destinado a las explotaciones profesionales más afectadas por la sequía y el encarecimiento de los costes.
La entidad reitera que no puede dejarse sin cumplir una ley diseñada precisamente para proteger a los agricultores profesionales más vulnerables, y advierte de que el olivar y el viñedo de secano no pueden convertirse en las «víctimas colaterales» por la falta de presupuestos.
La organización denuncia que esta «decisión injusta» agrava la situación de miles de explotaciones profesionales y recuerda que otros sectores como el arroz, frutales, frutos secos, tomate de industria, herbáceos sí han recibido ayudas extraordinarias por sequía. «No hay justificación posible para que olivar y viñedo queden fuera de una ayuda que está escrita en una ley, diseñada para amortiguar la caída de cosecha, el incremento de costes y la pérdida de margen», reiteran.
De esta forma, Asaja señala que la falta de aplicación de una ayuda que la propia ley establece como concesión directa, integrada en la PAC y sin necesidad de solicitud previa, está generando una «inseguridad jurídica insostenible» para miles de agricultores, que tenían derecho a confiar en que la norma se cumpliría.
La organización exige al Ministerio de Agricultura una «solución inmediata y transparente», que incluya la activación urgente de los 370 millones previstos. «El campo necesita certezas, no respuestas burocráticas, el olivar y el viñedo de secano son pilares de la economía rural y su abandono tendría consecuencias irreversibles», advierte.