
Ceuta atraviesa una de las mayores presiones migratorias de los últimos años. Los datos oficiales confirman un desbordamiento sin precedentes en la frontera terrestre. Sólo por dicha vía, en los primeros cinco meses y medio del año se registraron 2.493 entradas ilegales, un 215,2% más que las 791 contabilizadas en 2025, según el Ministerio del Interior. Ceuta y Melilla suman ya 2.586 accesos terrestres ilegales, un 201,4 % más que el año pasado.
Ante este escenario de saturación, el Gobierno ha optado de nuevo por la misma solución que ya aplicó en febrero y en meses posteriores, el traslado masivo de inmigrantes ilegales a la Península. Esta mañana, en colaboración con Cruz Roja, se ha procedido al envío de casi medio centenar de estos inmigrantes desde el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta. El centro se encuentra cercano a su ocupación máxima, lo que ha obligado a activar de nuevo el protocolo de derivaciones hacia la Península.
El modus operandi es idéntico al empleado en anteriores ocasiones. Los inmigrantes son trasladados en ferry fletado con la participación de Cruz Roja, siguiendo el mismo esquema que en febrero, cuando más de 120 inmigrantes ilegales —en su mayoría de origen subsahariano— fueron derivados a Algeciras y posteriormente distribuidos en centros de acogida en la Península. Aunque en esta ocasión y según ha podido saber LA GACETA, serán enviados a un hotel de cuatro estrellas ubicado en el litoral de Málaga. La operación desarrollada esta mañana colapso; el CETI está al borde su capacidad, con conflictos internos recurrentes y una presión constante en el vallado fronterizo.
Según fuentes de la Guardia Civil, el vallado de Ceuta sigue siendo asaltado casi a diario por pequeños grupos de inmigrantes ilegales, la mayoría de origen subsahariano. Estos intentos constantes, combinados con la saturación del centro de acogida, generan una situación que las mismas fuentes describen como insostenible. Los agentes alertan de que la proximidad del verano agravará aún más el problema si no se cambia la estrategia. En lugar de traslados peninsulares, insisten en la necesidad de aplicar devoluciones en caliente de forma efectiva para disuadir los intentos de entrada.
Esta política de derivaciones masivas hacia la Península está generando, según las mismas fuentes policiales, un efecto llamada sin precedentes. Las mafias que operan en la zona perciben que la frontera de Ceuta funciona como una puerta de entrada efectiva hacia el territorio español peninsular, lo que multiplica los intentos y complica aún más el control. El resultado es un círculo vicioso: más llegadas, más saturación del CETI, más traslados y mayor incentivo para nuevos intentos.