Los nuevos tranvías fabricados por CAF para renovar las flotas de Bilbao y Vitoria presentan un error de diseño que impide que dos convoyes puedan cruzarse con seguridad en determinados tramos curvos. El fallo, de apenas 2,4 centímetros, amenaza con retrasar una inversión millonaria destinada a sustituir las antiguas unidades de la serie 400 y pone bajo sospecha los controles realizados antes de encargar y validar los vehículos.
El problema afecta al denominado gálibo dinámico, el espacio de seguridad necesario para que un vehículo ferroviario pueda circular sin impactar contra otros convoyes o elementos de la infraestructura. En las curvas, las dimensiones de los nuevos tranvías de siete módulos provocan que parte del vehículo invada el margen reservado a la vía contraria, con el consiguiente riesgo de colisión si dos unidades coinciden en el mismo punto.
Así consta en un informe técnico de Euskal Trenbide Sarea (ETS), el ente público encargado de administrar la infraestructura ferroviaria vasca. El documento advierte del problema detectado en Bilbao, en la intersección de la avenida Montevideo con la calle Gurtubay, junto al Hospital de Basurto y la Escuela de Ingeniería.
Según el análisis, las nuevas unidades exceden en 2,4 centímetros el espacio disponible para garantizar el cruce seguro de los tranvías. Aunque se trata de una distancia mínima, resulta suficiente para impedir que dos convoyes circulen al mismo tiempo por las curvas afectadas.
Los maquinistas de Bilbao ya han trasladado su preocupación por la proximidad entre los vehículos. Para evitar una posible colisión, los operarios deben alterar la marcha e impedir los cruces simultáneos en los puntos de mayor riesgo. Esta solución provisional condiciona la organización del servicio y puede afectar a las frecuencias y la puntualidad.
El fallo deja además en el aire la sustitución de los tranvías de la serie 400. Las antiguas unidades debían ser retiradas de forma progresiva, pero tendrán que continuar prestando servicio mientras no se corrijan las deficiencias detectadas en sus sustitutas.
CAF, Euskotren y ETS, bajo la lupa
La aparición del problema abre una disputa sobre la responsabilidad técnica y económica del error. El contrato y los pliegos de la adjudicación serán determinantes para establecer quién debe asumir el coste de las modificaciones necesarias.
CAF, como fabricante, tendrá que responder si los tranvías entregados incumplen las dimensiones o las condiciones técnicas exigidas. La empresa debía diseñar unidades compatibles con las características de las redes de Bilbao y Vitoria y garantizar que pudieran circular con seguridad por sus respectivos trazados.
El caso también pone el foco en Euskotren, la empresa pública que encargó los convoyes y explota el servicio. Le correspondía definir las necesidades de la red, supervisar el proyecto y comprobar que los nuevos modelos podían circular por las vías antes de aceptar su incorporación.
ETS, como gestora de la infraestructura, debía aportar los datos exactos sobre las vías, las curvas, los andenes y los márgenes de seguridad. También tenía que verificar la compatibilidad entre las características de la red y las dimensiones de los vehículos.
La responsabilidad política alcanza al Departamento de Movilidad Sostenible del Gobierno Vasco, del que dependen Euskotren y ETS. La consejera Susana García Chueca, que también preside ETS, deberá explicar cómo una incompatibilidad que afecta a la seguridad de la circulación no fue detectada antes de que el proceso de renovación alcanzara esta fase.
Si CAF no respetó las condiciones exigidas, el coste de las correcciones debería recaer sobre el fabricante. Si las especificaciones facilitadas eran incorrectas o los organismos públicos aprobaron el diseño pese a sus deficiencias, la responsabilidad se extendería a Euskotren, ETS y el propio Ejecutivo autonómico.
Problemas de accesibilidad en Vitoria
Las deficiencias no se limitan a la red de Bilbao. El informe también identifica problemas en Vitoria, donde las características de los nuevos modelos dificultan el acceso de las personas con movilidad reducida en la parada situada junto al Parlamento Vasco.
El defecto cuestiona uno de los objetivos anunciados para la renovación de la flota: mejorar la accesibilidad del transporte público. Las nuevas unidades debían facilitar los desplazamientos de las personas con discapacidad, pero su diseño no se adapta a las condiciones de esa parada.
El caso supone además un golpe para CAF, uno de los principales fabricantes ferroviarios españoles y una empresa participada por el Gobierno Vasco a través del fondo público Finkatuz. La implicación del Ejecutivo es, por tanto, doble: controla los organismos encargados de contratar y supervisar los tranvías y mantiene una participación pública en la compañía que los fabrica.
La modernización de las redes de Bilbao y Vitoria queda así condicionada por un fallo inferior a tres centímetros, pero suficiente para comprometer los cruces, alterar el funcionamiento del servicio, mantener en circulación los antiguos tranvías y obligar a revisar una operación millonaria presentada como una apuesta por la renovación del transporte urbano vasco.