
El asesor de José Luis Ábalos en el Ministerio de Transportes, Koldo García, comparece este jueves ante el Tribunal Supremo como investigado por presunta organización criminal, cohecho y tráfico de influencias. La citación llega acompañada de un mensaje que se ha convertido en una pieza central de la investigación: el que envió a su exmujer, Patricia Uriz, el 29 de marzo de 2019, en el que le adelantaba la llegada de “dos mil chistorras para el día de las elecciones”, en referencia a los comicios generales que se celebrarían un mes después, el 28 de abril.
Ese mensaje, ahora bajo análisis de la Guardia Civil, podría arrojar luz sobre si el exministro socialista y su hombre de confianza manejaron dinero procedente de adjudicaciones irregulares vinculadas al Ministerio de Transportes. La declaración de Koldo García, prevista desde las diez de la mañana ante el magistrado instructor Leopoldo Puente, podría acercar o alejar la sombra de la financiación irregular que planea sobre el PSOE.
El contenido del mensaje forma parte del último informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, incorporado a la causa el pasado 3 de octubre. El documento recoge diversas conversaciones entre García y su exmujer que muestran movimientos de grandes cantidades de dinero en efectivo de origen desconocido. Los investigadores sospechan que tanto Ábalos como su asesor disponían de una misma fuente de ingresos no justificada y que, además, recibían pagos en sobres que posteriormente eran presentados como adelantos o reembolsos de gastos.
Para los agentes, el mensaje de las “chistorras” es especialmente revelador. Confirma que los implicados utilizaban ese término para referirse a billetes de 500 euros y sugiere que el propio García esperaba recibir un millón de euros, una cifra que provocó sorpresa y entusiasmo en su exmujer. Los investigadores añaden que ambos “centralizaban las chistorras de su entorno próximo” y las cambiaban por billetes de menor valor a través de un intermediario residente en Navarra.
En la conversación, Koldo García escribió a su esposa que tenía “una pequeña alegría para el día de las elecciones”. Ella quiso saber si la sorpresa llegaría “pase lo que pase” y él respondió afirmativamente, añadiendo la cifra: “2.000 chistorras”. Uriz, asombrada, preguntó si eso equivalía a un millón de euros. La Guardia Civil concluye que, si cada “chistorra” equivalía a un billete de 500 euros, la cantidad total alcanzaría efectivamente esa cifra.
En esas fechas, García ya actuaba como una suerte de tesorero personal del exministro. Según el juez instructor, asumía con su propio dinero gastos que correspondían directamente a Ábalos: pensiones alimenticias, regalos, viajes, pagos a empleados y gastos vinculados a la Fundación Fiadelso. En total, el magistrado calcula que el asesor pagó con su propio patrimonio más de 94.000 euros.
El auto judicial también recoge otros movimientos llamativos. Entre ellos, un alquiler en el centro de Madrid que Ábalos arrendó a García y su esposa entre 2019 y 2021 por un total de 26.000 euros, un ingreso de 5.700 euros de Uriz en la cuenta del exministro y la utilización de un chalet en Marbella por valor de casi 10.000 euros.
No es la primera vez que Koldo García guarda silencio ante los jueces. En junio se acogió a su derecho a no declarar en el Tribunal Supremo alegando que su nueva abogada necesitaba tiempo para preparar la defensa, y en febrero, tras su detención en la operación Delorme, también evitó responder a las preguntas del magistrado de la Audiencia Nacional, Ismael Moreno.
A día de hoy, el exasesor no ha explicado el origen del dinero con el que cubrió los gastos personales de Ábalos, que entre 2018 y 2023 no retiró ni un solo euro de sus cuentas bancarias, pero sí efectuó ingresos en metálico de cantidades significativas. La Fiscalía Anticorrupción y las acusaciones populares prevén preguntarle por ese punto, además de por los mensajes cifrados que podrían probar la existencia de una red de financiación irregular en el entorno socialista.
El magistrado Puente, en el auto en el que dejó en libertad al exministro, ya advirtió de que los indicios delictivos en su contra aumentan. Sin embargo, Pedro Sánchez insiste en calificar a su Gobierno como “uno de los más decentes de Europa”, una afirmación que contrasta con la creciente sombra de corrupción que se cierne sobre su antiguo ministro y el círculo más próximo al PSOE.