
El último movimiento tras el desalojo de la playa del Trampolín, en Ceuta, podría estar trasladando parte del problema de alojamiento a garajes, trasteros y locales particulares. Según el testimonio de un vecino a LA GACETA, algunos propietarios —en su mayoría, magrebíes— estarían permitiendo que invasores pernocten en estos espacios a cambio de que asuman las facturas de electricidad. El relato apunta a posibles acuerdos informales cuya existencia y alcance todavía requieren corroboración.
La información que este ceutí asegura haber recibido sitúa el indicio en las oficinas de la empresa de suministro eléctrico. Allí, según su versión, estarían acudiendo personas con recibos correspondientes a locales, garajes y trasteros para abonarlos. El vecino interpreta esos pagos como la contraprestación por disponer de un lugar donde dormir y desarrollar su vida cotidiana.
«El pago es eso, que vayan con la factura a la empresa de alumbrado a pagarlo», explica en el audio. Su relato describe una fórmula que permitiría a los titulares de estos inmuebles obtener un beneficio económico mediante el abono de sus suministros.
El vecino añade que, en algunas ocasiones, las dificultades para comunicarse en español llevarían a quienes presentan los recibos a llamar por teléfono a otra persona. Él supone que se trataría del propietario o del titular del contrato y sostiene que, durante esas conversaciones, se justificaría el pago alegando una relación familiar.
La fuente también cree que algunos empleados habrían trasladado sus sospechas a la Policía, aunque no confirma que se hayan presentado denuncias ni que exista una investigación abierta. Su advertencia plantea una cuestión pendiente de esclarecer tras el desalojo del Trampolín: si parte de quienes abandonan el asentamiento está encontrando alojamiento en espacios particulares mediante acuerdos vinculados al pago de suministros y en qué condiciones se estaría produciendo esa estancia.