Calificó lo sucedido en 2021 como una «invasión» y reclamó medidas extraordinarias
El Partido Popular nombró ‘persona non grata’ a Santiago Abascal por tildar de «invasión» lo que se estaba produciendo en Ceuta y pedir militarización
El Partido Popular nombró ‘persona non grata’ a Santiago Abascal por tildar de «invasión» lo que se estaba produciendo en Ceuta y pedir militarización
Santiago Abascal en Ceuta. Redes sociales
Por LGI
31 de julio de 2026

El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, nombró «persona non grata» a Santiago Abascal en 2021 después de la visita que el líder de VOX realizó a la ciudad autónoma en plena crisis fronteriza provocada por la entrada masiva de miles de personas desde Marruecos. Aquella decisión, impulsada por el Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía (MDyC) y aprobada con la abstención del Partido Popular, respondió a las críticas que generó el discurso del dirigente de VOX, quien calificó entonces lo sucedido como una «invasión» y reclamó medidas extraordinarias para reforzar la frontera.

Cuatro años después, el escenario político ha cambiado de forma significativa. La Asamblea de Ceuta ha solicitado de manera unánime que el Gobierno declare la situación de emergencia nacional ante la nueva crisis migratoria, una petición que el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha rechazado. Además, el término «invasión», empleado por Abascal durante la crisis de 2021 y duramente cuestionado en aquel momento, ha vuelto a instalarse en el debate público a raíz de la magnitud de las llegadas registradas en los últimos días.

La declaración de persona non grata tuvo un carácter exclusivamente político y no limitó en ningún momento la posibilidad de que Abascal regresara a la ciudad. De hecho, el presidente de VOX visitó Ceuta en varias ocasiones durante aquel mes de mayo. Su presencia generó una intensa controversia institucional y política, hasta el punto de convertirse en uno de los principales focos de enfrentamiento entre la formación y el resto de partidos con representación en la ciudad.

La segunda de aquellas visitas estuvo marcada por momentos de gran tensión. Las protestas registradas en las inmediaciones del hotel donde se alojaba Abascal obligaron a modificar el formato del acto previsto por VOX, que terminó celebrándose en el interior del establecimiento. Los disturbios se saldaron con varios agentes de policía heridos y dos personas detenidas, reflejando el elevado clima de crispación que vivía entonces la ciudad autónoma.

Durante aquella crisis, el líder de VOX sostuvo que la llegada masiva de inmigrantes no respondía a un fenómeno migratorio convencional, sino a una estrategia impulsada por Marruecos para presionar a España tras la acogida en territorio español del dirigente del Frente Polisario, Brahim Ghali. Asimismo, responsabilizó al Gobierno de haber debilitado el control de la frontera sur y defendió el despliegue permanente de las Fuerzas Armadas en Ceuta y Melilla para impedir nuevas entradas irregulares.

Abascal también acusó al rey Mohamed VI de utilizar la inmigración como instrumento de presión diplomática y reclamó la devolución de quienes habían accedido de forma irregular a territorio español. Según expuso entonces, la crisis había paralizado la actividad comercial de la ciudad y había obligado a numerosos vecinos a permanecer en sus domicilios ante la inseguridad generada por la situación, unas imágenes que, según denuncia VOX, vuelven a repetirse estos días.

Coincidiendo con la actual crisis fronteriza, el partido ha reactivado su ofensiva parlamentaria en el Congreso de los Diputados. El Grupo Parlamentario VOX ha solicitado la comparecencia urgente del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska; de la ministra de Defensa, Margarita Robles; y del responsable del Departamento de Seguridad Nacional, con el objetivo de que expliquen la actuación del Gobierno ante el incremento de las llegadas irregulares a la ciudad autónoma.

Además de esas comparecencias, la formación ha registrado varias iniciativas parlamentarias para conocer las decisiones adoptadas por el Ejecutivo durante las últimas semanas. VOX sostiene que Ceuta y Melilla constituyen la frontera exterior de Europa en África y reclama un refuerzo de los efectivos y de los recursos destinados a su protección, además de defender que la política migratoria continúe siendo competencia exclusiva del Estado.

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