
El Partido Popular ha decidido romper el gobierno en coalición con VOX en el municipio valenciano de Montserrat por un motivo tan insólito como simbólico: la colocación de banderas de España en varios edificios públicos con motivo del Día de la Hispanidad. La decisión ha sido adoptada por el alcalde popular, Sergio Vilar, quien justificó la ruptura alegando que la decoración era “excesiva” y buscaba la “confrontación”.
Hasta ahora, PP y VOX compartían el gobierno local junto a la formación independiente Aigua, fruto de un pacto sellado hace dos años. Sin embargo, la alianza se ha fracturado después de que el concejal de VOX, Carlos Martínez, decidiera colocar enseñas nacionales en el antiguo ayuntamiento, la Casa de la Cultura y el retén de la Policía Local, con autorización previa. Horas más tarde, por orden directa del alcalde, los operarios municipales procedieron a retirarlas.
El detonante ha sido el último episodio de una relación cada vez más tensa. Según explicó el regidor popular, «han existido diferentes conductas inapropiadas a lo largo del año; no se ha buscado mejorar el municipio, sino generar polémicas y réditos personales». Desde el PP, además, se comparó la bandera de España con otros símbolos no oficiales: «Del mismo modo que no se cuelga la bandera del orgullo, tampoco debe hacerse con la nacional en los edificios públicos».
Esa afirmación ha encendido los ánimos en VOX, que considera «inadmisible equiparar la bandera constitucional de todos los españoles con un emblema ideológico o de lobby». En un comunicado, la formación calificó la destitución de Martínez como «una represalia política y personal motivada por el orgullo herido» y acusó al PP local de actuar «por complejos y por miedo a defender los valores que dice representar».
La expulsión de Carlos Martínez ha provocado además la salida de su compañero de filas Juan José Rández, lo que deja el gobierno municipal reducido al PP y Aigua. VOX recuerda que el pacto que permitió al PP alcanzar la alcaldía nació de una moción de censura que ellos apoyaron, y lamenta que ahora «se haya roto por impulsos personales y no por razones de gestión».