La dirección de Correos, presidida por Pedro Saura, ha comenzado a distribuir entre sus trabajadores una instrucción destinada a «controlar» sus declaraciones ante los medios de comunicación, opiniones y manifestaciones públicas, una medida que ha generado malestar sindical en plena precampaña de las elecciones generales del próximo 29 de noviembre, según recoge Vozpópuli.
Según la información publicada, la instrucción está siendo trasladada a los distintos centros de trabajo a través de los responsables de la compañía y se está solicitando además la firma individual de los empleados.
El documento distingue entre las comunicaciones oficiales realizadas en nombre de Correos y las intervenciones públicas de los trabajadores, pero su aplicación ha levantado críticas entre sindicatos de la empresa, que cuestionan tanto el alcance de la medida como el momento elegido para implantarla.
Malestar entre los sindicatos
Las organizaciones sindicales han expresado su rechazo a una instrucción que, a su juicio, puede limitar la libertad de expresión de los empleados cuando hablan a título personal sobre la situación interna de la empresa. Las críticas se centran también en que la dirección haya actuado con rapidez para poner en marcha este nuevo control sobre las declaraciones públicas mientras siguen pendientes otros problemas laborales relacionados con la cobertura de bajas y vacaciones, la sobrecarga de trabajo, las prejubilaciones, la temporalidad o las bolsas de empleo.
La polémica llega además en un momento especialmente sensible para Correos, por su papel central en la gestión del voto por correo de cara a las elecciones del 29-N.
Correos, bajo el foco por el voto postal
La empresa pública se encuentra sometida a un escrutinio creciente en plena precampaña, con distintos partidos reclamando garantías adicionales sobre el funcionamiento del voto postal.Al mismo tiempo, los sindicatos vienen exigiendo refuerzos de plantilla para afrontar el incremento de trabajo derivado del proceso electoral y evitar que la presión sobre oficinas, reparto y clasificación afecte al servicio.
La nueva instrucción sobre declaraciones públicas añade así un nuevo foco de tensión interna en Correos justo cuando la empresa se prepara para desempeñar uno de sus papeles más relevantes del año: garantizar la tramitación del voto por correo en las elecciones generales.