Asociaciones de víctimas del terrorismo han lamentado en estos días la pasividad institucional total ante «la exaltación pública» a ETA en las fiestas estivales en Navarra y País Vasco, y advierten que «blanquear a asesinos condenados en actos festivos es una humillación para las víctimas y una grave irresponsabilidad».
A través de las redes sociales, COVITE ha preguntado hasta cuándo las víctimas de la banda tendrán que «soportar esta jactancia pública a favor de ETA». Un año más, ha dicho, la exaltación pública del terrorismo de ETA protagoniza las fiestas de este verano (…) «ante la pasividad total de las instituciones públicas y de una parte de la sociedad». Desde AVT ya señalaron que los homenajes a terroristas son una de las principales causas de «revictimización» en las víctimas del terrorismo.
Al igual que la Fundación Fernando Buesa, ha denunciado los carteles e imágenes de miembros y presos de ETA en las fiestas de Vitoria, gobernada por el PSOE y el PNV. La entidad cita otros municipios donde en sus fiestas patronales se han exhibido carteles y pancartas de reclusos de ETA, para los que se pide su excarcelación, como Oyarzun y Villabona (Guipúzcoa) o Santesteban (Navarra), los tres gobernados por EH Bildu, brazo político de ETA y socio preferente del PSOE y del Gobierno de Pedro Sánchez.
En Oyarzun, denuncia que, durante el inicio de fiestas, se vieran colgados del balcón del Ayuntamiento símbolos de los presos y una pancarta con el rostro de Joanes Larretxea, condenado por asesinato del empresario Inaxio Uria. También recuerda que en esta localidad guipuzcoana ETA asesinó a un total de nueve personas y todavía hoy el Consistorio permite homenajes a quienes sembraron el terror.
También en la Plaza de Santesteban se colocó una pancarta con la cara de Larretxea, mientras en Villabona, por su parte, se citaba en los pasquines a los etarras Óscar Celarain y Juan Carlos Besance. Celarain fue condenado, entre otros, por el asesinato de la niña de seis años Silvia Martínez y de Cecilio Gallego, un hombre jubilado, con un coche bomba en la casa cuartel de la Guardia Civil de Santa Pola, Alicante. Por su parte, el etarra Besance participó en el asesinato del concejal de UPN de Leitza, José Javier Múgica.