Cinco jóvenes de entre 19 y 22 años fallecieron este martes tras romperse una pasarela peatonal de madera en la zona costera de El Bocal, en Santander. El derrumbe provocó que varias personas cayeran al vacío, dejando además una mujer de 20 años desaparecida y otra joven de 19 ingresada en la UCI del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, donde permanece estable dentro de la gravedad tras sufrir un traumatismo de alta energía.
Las víctimas mortales son dos jóvenes de 19 años de Baracaldo, un chico de 21 años de Balmaseda, una mujer de 20 años de Almería y otra joven de 22 años de Igollo de Camargo. La desaparecida es una mujer de 20 años procedente de Guadalajara, mientras que la persona hospitalizada es vecina de Elvillar (Álava).
El accidente ha vuelto a poner el foco sobre el estado de abandono de la pasarela, una infraestructura que forma parte de la llamada Senda Costera de Santander. Desde hace años, vecinos y medios locales habían advertido del deterioro de esta zona, denunciando la falta de mantenimiento y el peligro que suponía el estado de las estructuras de madera.
La tragedia ha reavivado además el debate sobre quién debía encargarse de su conservación. Desde hace años, el Ayuntamiento de Santander, el Gobierno de Cantabria y el Ministerio para la Transición Ecológica se han señalado mutuamente sobre la responsabilidad de mantener o restaurar la pasarela. Ninguna de las tres administraciones había asumido de forma clara la intervención en este punto del litoral.
El origen del problema se remonta a principios de los años 2000. El proyecto de la Senda Costera comenzó a diseñarse en 2003 con la participación del Ayuntamiento y el Gobierno central. Las obras empezaron años después, cuando la Demarcación de Costas inició actuaciones en 2014. Sin embargo, la iniciativa nunca llegó a completarse debido a la oposición vecinal, que consideraba que el proyecto tenía una dimensión mayor de la prevista.
Posteriormente, en 2017, el Ministerio planteó una nueva propuesta para la zona, pero tampoco terminó de materializarse. Desde entonces, la infraestructura quedó en una situación de indefinición administrativa. Mientras tanto, los residentes de la zona han denunciado reiteradamente el abandono del paseo, con tramos deteriorados, tablas de madera inexistentes, vegetación invadiendo la pasarela y acumulación de basura.
De hecho, un informe elaborado por Costas en 2016 ya advertía de que las estructuras de madera del mirador del Bocal no eran adecuadas para el tránsito de peatones. En ese documento se mencionaba incluso la posibilidad de retirar algunos elementos, como el mirador del campo de fútbol de Cueto o la propia pasarela de madera. Sin embargo, nunca se aclaró qué administración debía asumir esa actuación.
Tras el accidente, la alcaldesa de Santander, Gema Igual, y el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, comparecieron conjuntamente ante los medios. Ambos evitaron señalar responsabilidades directas y subrayaron que ahora la prioridad es atender a las víctimas y colaborar con la investigación judicial.
Morán afirmó que determinar quién es responsable resulta complejo y que la seguridad en este tipo de infraestructuras corresponde a las distintas administraciones implicadas. Por su parte, la alcaldesa insistió en que la obra fue ejecutada por Costas y recordó que el proyecto original nunca se terminó debido a la oposición ciudadana.
Las tres administraciones han anunciado que remitirán toda la documentación disponible al juzgado que investiga el caso. Será la investigación judicial la que determine finalmente qué ocurrió en la pasarela y si existieron responsabilidades en la gestión o mantenimiento de esta infraestructura que llevaba años señalada por su deterioro.