
España arde y la gestión forestal del Gobierno hace aguas. En lo que va de 2025, los incendios forestales han arrasado 358.890 hectáreas, una cifra devastadora que multiplica por siete la del año anterior y pone de manifiesto la ineficiencia del Ejecutivo en materia de prevención y gestión forestal. Los fuegos han golpeado todas las regiones del país, en un verano marcado por la descoordinación institucional y la falta de inversión en medidas efectivas.
Durante meses se han sucedido las promesas de soluciones milagrosas y los anuncios de nuevos programas, pero la respuesta podría haber estado en casa desde hace décadas. En los años 90, el Astillero BAZAN de Ferrol –antecesor de la actual Navantia– desarrolló un sistema de detección temprana de incendios que, de haberse implantado, habría revolucionado la protección forestal en España, tal y como recuerda este lunes El Debate.
Aquel proyecto se llamó Sistema Bosque. Se basaba en sensores infrarrojos y cámaras con GPS capaces de localizar un foco de calor con una precisión de apenas diez centímetros, incluso durante la noche, cuando el humo no es visible. Las pruebas demostraron que podía detectar un cigarrillo encendido a un kilómetro de distancia. Cada observatorio cubría unas 30.000 hectáreas y enviaba información en tiempo real, lo que permitía actuar antes de que el fuego se propagara.
El periodista especializado en Defensa Francisco Gámez fue uno de los primeros en conocer la tecnología. En declaraciones a El Debate, explica que el proyecto nació dentro de la Armada española con un enfoque dual: aplicar a la defensa civil las tecnologías desarrolladas para uso militar. “Si un sensor puede detectar la firma térmica de un misil a más de mil kilómetros por hora, ¿por qué no iba a poder localizar el inicio de un incendio?”, recuerda.
Pero la brillante idea se estrelló contra la burocracia y los prejuicios ideológicos. Gámez relata que, pese a los resultados positivos, las administraciones no mostraron interés alguno. En 1994, tras una ola de incendios que calcinó más de 65.000 hectáreas en Cataluña, el periodista escribió a la consejera autonómica de entonces, María Eugenia Cuenca, para ofrecer el sistema. La respuesta fue el silencio.
“Decían que era un producto militar, que tenía mentalidad de cuartel. Incluso rechazaban cualquier cooperación con otras administraciones del Estado. Evitaban hasta pronunciar la palabra España”, lamenta Gámez. En septiembre de ese mismo año, la consejera llegó a declarar públicamente que no confiaba en equipos ‘mancomunados’ con otras Administraciones.
El resultado de aquella decisión está hoy a la vista: España ha perdido casi 360.000 hectáreas solo en 2025, mientras tecnologías nacionales de eficacia probada permanecen olvidadas por motivos puramente políticos. “No fue un problema técnico ni económico, fue ideológico”, sentencia Gámez.
Mientras tanto, los incendios continúan devorando los montes españoles y el país sigue sin apostar por una prevención real que priorice la gestión forestal por encima de los complejos ideológicos.