El testigo que ha facilitado a la Fiscalía Anticorrupción información sobre las joyas de José Luis Rodríguez Zapatero también sitúa a José Bono entre quienes habrían intervenido en los negocios ferroviarios que vincula con la entrega de esas piezas. Según publica El Debate, la mujer atribuye al expresidente del Congreso labores de intermediación en el AVE a La Meca y señala supuestos contactos posteriores en la República Dominicana.
La documentación descrita por el diario extiende el relato hasta finales de 2024 y comienzos de 2025. La testigo sostiene que en ese periodo se celebraron encuentros en Punta Cana para abordar adjudicaciones ferroviarias. En esas reuniones, que relaciona con grupos de presión próximos a Zapatero y Bono, habrían participado el presidente de la constructora a la que atribuye el pago de las joyas y otros responsables de su grupo empresarial.
En su exposición también aparece José Luis Ábalos. La mujer menciona a los tres dirigentes socialistas como presuntos intermediarios entre intereses empresariales y responsables políticos. Les atribuye actuaciones orientadas tanto a obtener beneficios particulares como a financiar al partido del Gobierno. Asimismo, cifra en más de 10.000 millones de dólares el volumen de negocio en Arabia Saudí al que se refiere su escrito, sin que esas afirmaciones equivalgan a hechos acreditados por la investigación.
El origen de las alhajas enfrenta dos versiones distintas. Zapatero sostiene que doce de las piezas de mayor valor fueron un obsequio del rey saudí Abdalá bin Abdulaziz en 2007. Aquel año, el entonces presidente del Gobierno mantuvo un encuentro con el monarca en España, en el que acordaron impulsar un fondo de capital español y saudí destinado a financiar infraestructuras.
La testigo, en cambio, sitúa la recepción de las joyas en 2019, cuando Pedro Sánchez ya presidía el Ejecutivo, y las presenta como una remuneración encubierta por las operaciones del tren de alta velocidad. Vincula ese supuesto pago con los contratos de construcción correspondientes al periodo 2011-2017 y con el mantenimiento desarrollado por el Consorcio Hispano-Árabe desde 2018. Aunque afirma con rotundidad que la entrega se produjo en 2019, reconoce que no puede precisar el día y que para entonces ya había sido apartada de su actividad en el consorcio.
La mujer describe, además, una estructura de intermediación que habría conectado a empresas con cargos públicos y que, según su relato, estaría encabezada por un núcleo de influencia dirigido por Zapatero. Asegura que existen justificantes de pagos relacionados con ese entramado y sostiene que parte de su funcionamiento consistía en compensar a funcionarios y representantes de distintas formaciones políticas. En su escrito solicita a Anticorrupción que profundice en esas relaciones y esclarezca el destino de los desembolsos que denuncia.
La información trasladada al Ministerio Público incluye también la identidad de otras cuatro personas que, según la testigo, podrían respaldar su versión. El Debate señaló en su primera publicación que se trataría de un negociador saudí y tres directivos españoles del sector. Sus eventuales testimonios podrían contribuir a contrastar las afirmaciones de la mujer, incluida la procedencia de las joyas y la fecha en que fueron entregadas.