El operativo ha movilizado a Guardia Civil, Policía Nacional, UIP y efectivos del Ejército
El traslado de miles de invasores al puerto desata el caos en Ceuta y obliga a intervenir a los antidisturbios
El traslado de miles de invasores al puerto desata el caos en Ceuta y obliga a intervenir a los antidisturbios
Traslado de inmigrantes ilegales en Ceuta.
Por LGI
18 de septiembre de 2026

El traslado de miles de inmigrantes ilegales desde las playas de Benítez y El Trampolín hasta el nuevo campamento instalado en el puerto de Ceuta ha comenzado este viernes entre carreras, momentos de tensión y una fuerte intervención policial. El operativo, iniciado pasadas las 6.30 horas, ha obligado a movilizar a la Policía Nacional, la Guardia Civil y unidades antidisturbios para controlar a los grupos que trataban de llegar a las instalaciones portuarias.

El problema ha quedado expuesto desde los primeros minutos: frente a los miles de inmigrantes asentados en las playas, el nuevo recinto del Muelle de Poniente cuenta con capacidad para alrededor de 1.700 personas. El Gobierno de Ceuta había cifrado días antes en unas 4.500 las personas instaladas únicamente en El Trampolín, aunque cálculos posteriores de la propia Ciudad rebajaron a unas 3.000 la estimación basada en las 4.500 raciones de comida que se distribuían diariamente.

El temor a quedarse fuera del nuevo dispositivo ha provocado que numerosos inmigrantes comenzaran a correr en dirección al puerto nada más ponerse en marcha el operativo. Los agentes han tenido que frenar los movimientos y organizar el traslado en grupos para evitar que la marcha derivara en una avalancha. Medios locales han informado de carreras y momentos de confusión a lo largo del recorrido, de cerca de dos kilómetros.

Según la información publicada por El Mundo, la Policía Nacional ha ido formando grupos de alrededor de un centenar de personas. Durante los primeros momentos del dispositivo se produjeron escenas de tensión que obligaron a intervenir a efectivos de la Unidad de Intervención Policial. El diario relata que los agentes han tenido que llegar a emplear bolas de goma para controlar la situación después de que los nervios se extendieran entre parte de los concentrados. La operación llegó a quedar paralizada temporalmente ante el caos inicial.

El traslado se produce apenas unas horas después de que la Audiencia Nacional rechazara la medida cautelarísima solicitada por el Sindicato Unificado de Policía (SUP), que reclamaba suspender la utilización de las parcelas del puerto hasta acreditar las condiciones de seguridad, emergencias, compatibilidad portuaria y prevención de riesgos laborales.

La resolución permite utilizar provisionalmente los terrenos, aunque el recurso de fondo presentado por el sindicato continúa su tramitación. El SUP había cuestionado las garantías del emplazamiento elegido, situado en la ampliación del Muelle de Poniente y con una superficie aproximada de 16.000 metros cuadrados.

El Gobierno había preparado el recinto para comenzar a vaciar los asentamientos que se han extendido durante las últimas semanas por Benítez y El Trampolín. Las chabolas improvisadas con cañas, maderas, plásticos y cartones llegaron a ocupar buena parte de la costa después de la entrada masiva registrada los días 30 y 31 de julio.

La apertura de las instalaciones del puerto tampoco resuelve, por sí sola, el problema de alojamiento que mantiene Ceuta. El Gobierno de la ciudad autónoma calculó esta semana que todavía permanecen allí al menos 13.000 inmigrantes, entre adultos y menores, una estimación que considera «conservadora». Según los datos trasladados por el Ejecutivo ceutí, alrededor de 4.022 adultos estaban ya acogidos en distintos recursos, unos 2.100 menores habían sido filiadas y miles de personas continuaban en playas, montes y otros puntos de la ciudad.

La diferencia entre el número de personas que permanecen en los asentamientos y las plazas disponibles ha convertido la apertura del Muelle de Poniente en otro cuello de botella de una crisis que se prolonga desde finales de julio. Este viernes, las primeras horas del traslado han dejado una imagen que resume esa presión: miles de inmigrantes tratando de abandonar las playas bajo un fuerte dispositivo policial para acceder a un recinto en el que sólo hay sitio para una parte de ellos.

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