«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El Ejecutivo español insiste en presentar el embargo

El veto de Sánchez a Israel pone en riesgo el software clave contra pedófilos y terroristas utilizado por la Policía Nacional

Guardia Civil investigando la Deep Web. Europa Press.

El enfrentamiento abierto de Pedro Sánchez con Israel no sólo afecta a la defensa nacional y a los contratos militares. También compromete herramientas tecnológicas decisivas en la lucha contra la criminalidad más grave. Entre ellas, DarkBeast, un software de inteligencia israelí considerado «imprescindible» por la Policía Nacional para rastrear la ‘deep web’, el espacio de internet donde operan terroristas, mafias y redes de pornografía infantil.

Según informa The Objective, el embargo decretado por el Consejo de Ministros incluye la suspensión de cualquier contrato relacionado con la defensa. Una medida que ya ha obligado a anular programas estratégicos como el lanzacohetes Silam o el suministro de misiles Spike. Pero fuentes policiales advierten de que el daño puede ir más allá: si Israel decide cortar las licencias de DarkBeast como represalia, España quedaría sin acceso a un sistema que ha permitido desmantelar redes de pedófilos y detectar operaciones del crimen organizado.

DarkBeast fue adquirido por Interior bajo licencia de la empresa israelí Kela Cyberthreat Intelligence. Según documentación de la Dirección General de la Policía, este software es capaz de monitorizar foros, canales y transacciones ocultas en la internet profunda, aportando datos clave para la identificación de delincuentes. Se ha utilizado en investigaciones contra la radicalización islamista, el narcotráfico y, sobre todo, contra la pornografía infantil.

La situación recuerda a lo ocurrido en Colombia, donde la Fuerza Aérea quedó sin repuestos de aviones israelíes tras la ruptura de relaciones anunciada por Gustavo Petro. Israel, referencia mundial en tecnología de inteligencia, ya ha demostrado que no duda en responder con firmeza a gobiernos hostiles.

Mientras tanto, el Ejecutivo español insiste en presentar el embargo como un gesto político contra el «genocidio» en Gaza. En Jerusalén, sin embargo, se interpreta como un movimiento de Sánchez para desviar la atención de su propia crisis de liderazgo interno, aunque con graves consecuencias: España depende de tecnología israelí para su seguridad, mientras Israel puede suplir fácilmente cualquier ruptura recurriendo a Estados Unidos o Alemania.

De confirmarse la suspensión de licencias, serían los delincuentes más peligrosos —terroristas, mafias y depredadores sexuales— los únicos beneficiados de la política exterior de Sánchez.

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